Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA PREGUNTA

Son tres los escenarios posibles:

1) La presidenta renuncia antes de diciembre de 2011.

2) La presidenta es derrocada antes de diciembre de 2011.

3) El kirchnerismo pierde las elecciones de octubre de 2011.

Ante cualquiera de esas alternativas para nada improbables, surge una sola pregunta:

¿Qué hará la clase media argentina ante esos escenarios?


Sabemos de lejos que la clase dominante tiene espalda y billetes para afrontar cualquier zozobra. Y sabemos también que la clase trabajadora, como habitual pato de la boda, está escaldada, y preparada para lo que venga.

Entonces, tratemos de contestar la pregunta sobre ese sector que vio el fin del mundo en 2001; que se fue del país y que volvió; que perdió su dinero y se rehízo. Y que hoy -entre otras cosas- reclama mano dura, acaso pena de muerte, cárcel para los K, quienes le permitieron regresar del infierno a los restaurantes.

1 comentario:

dedalo dijo...

van a estar felices, porque clarin les va a decir que con ajuste salarial todo se puede... un año de cuotas con tarjeta sin cargo y listo... todos felices, sacamos el IVA a los LCD.