Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

¡LLAME YA!

Kevin Insaurralde dice que perdió 80 libras gracias al infalible tratamiento reductor de peso que 28 canales de cable promocionan al mismo tiempo y con idéntico fervor publicitario a toda hora y hacia toda Latinoamérica. Otros quince ex obesos fatigan la pantalla con sus viejas fotografías apaisadas y sus flamantes imágenes verticales que demuestran el éxito del sistema Jorgito Fat Fast, creado, patentado y facturado por un experto sexagenario que luce su abdomen empotrado, junto a alegres veinteañeras consumidoras de la chatarra que todavía no pulverizó sus curvas anhelantes de protagonismo, aunque más no sea de la mano del maestro reductor (¿o reducidor?) de panzas imposibles, campeón de la turgencia y de la tonicidad, superidóneo del placer sin aburridos medicamentos, medicina mentirosa y médicos obsoletos. Todo envuelto para regalo y para felicidad de los gordos y gordas del patio trasero, que llaman YA y obtienen el premio a su constancia y tenacidad televisivas. Todo bien, salvo un detalle. Parece que Kevin encontró las 80 libras que había extraviado al comienzo de estas líneas. O por lo menos eso indica su apariencia, que el mismo día despotrica desde la tribuna de un programa casamentero emitido en Miami, al que acudió -seguro que sin permiso del experto- para confesar que no consigue novia ni trabajo fijo, a causa de una enfermedad glandular que padece desde niño y que desde niño le impide adelgazar. Por lo visto y oído, ahora Kevin cuenta con dos empleos temporarios, si es que no lo despiden del primero por transformarse en un gordito picarón. Algo es algo. Otro milagro incuestionable, probado, ratificado y garantizado por la imprevisible cultura del zapping.

5 comentarios:

Eva Row dijo...

Qué hallazgo, Enrique. Increíble.

No dijo...

jaja,
muy bueno

un abrazo

natanael amenábar dijo...

Kevin, creciendo (la barriguita) con amor.

Te mando un contrasaludo,

No me funicionan los feeds de tu página por alguna razón que me excede. I have bloglines.

Al centro y adentro dijo...

Enrique, te agregamos a nuestra lista de blogs, era una cuenta pendiente. Saludos y gracias por tus comentarios.

ACYA
http://alcentroyadentro.blogspot.com/

jfgentile dijo...

Otra genialidad de mi amigo Enrique Martín, el más agudo observador de al realidad que conozco, aunque claro, no trabaja en un medio masivo como Clarín o la Nación, para formar opinión...
Jorge Fernández Gentile