Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.

jueves, 17 de julio de 2008

LA COLONIA ESTÁ EN ORDEN

Claro, en una sociedad donde ya no existe ningún tipo de valor, ningún tipo de límite, donde reina la amoralidad en las relaciones, donde gobiernan las minorías y las mayorías son rehenes, aquí y así, todo es posible. Lo políticamente correcto en la Argentina de hoy es ser apolítico, o pro-campo sin conocer el color del pasto; es ser ateo, agnóstico, evangelista o seguidor judío del rabino Bergman (atacado a huevazos por otros judíos a los que él considera no genuinos). Lo políticamente correcto es ser burgués o clasemierdero con ínfulas de ascenso que jamás se concretarán, pero que mientras tanto, cuando la clasemierda ha sacado la cabeza a la superficie gracias a un gobierno de negros peronistas, vale para hacer causa común con esa Sociedad Rural que, una vez usada (prontito) la arrojará como forro al fondo del tacho.
No importa un rábano si las mayorías argentinas son pobres, católicas y peronistas. Porque queda mal hasta decirlo en público, y mucho menos en televisión, donde reinan el puterío y los movileros analfabetos, incapaces de construir una frase en español, aunque medianamente dotados para leer el cuestionario que extiende el patrón del medio "independiente" para acosar al gobierno que, como máximo pecado, ganó legítimamente en las urnas, no reprimió y devolvió la dignidad a los únicos que merecen tenerla, por lo visto.
El conflicto con la oligarquía campestre y sus cipayos a sueldo vil, ha puesto al país patas para arriba. Los que roban desde 1806, los que mataron indios, los que cobran en dólares, los pequeños productores que alquilan un campò de 100 hectáreas por 6.000 pesos mensuales y se rascan el higo, los que jamás pagan los impuestos (es para la gilada), los que tienen en negro a peones de 800 mensuales, los que tiran a la banquina miles y miles de litros de leche, los que desabastecen y encarecen todos los productos, esos, han ganado una batalla. No la guerra. Lo bueno es que han dado la cara. Ya no son apolíticos. Ahora son, entre otras cosas, RACISTAS, convictos y confesos. Qué decir sino del vice de la Rural, Biolcati, cuando disparó que "el nuestro es un piquete de gente blanca" o del titular de CRA, Llambías, cuando ubicó al peronismo "ahí enfrente, en el zoológico", como en 1953. Son RACISTAS, esencialmente, y además fascistas y golpistas. Son basura capaz de abrazarse con los trostkistas de Ripoll, con Rodríguez Saa, con Barrionuevo y hasta con Castells, es decir, con el circo de los tiranosaurios. Les da igual, todo sea por la caja. No tienen, ni tuvieron ni tendrán vergüenza, así como no tienen país, por más que se envuelvan en una bandera prestada o canten zambas desafinando letra y música, porque lo de ellos es el hip hop, lo que funciona en los lugares donde dilapidan lo que roban, lo que no quieren dejar de multiplicar, ni repartir ni oler a nadie.
El conflicto ha terminado, temporariamente, con el triunfo de la antipatria, el cipayismo y la dependencia, no sin la inapreciable colaboración de un miembro del partido político más abyecto, siniestro y cobarde fundado en nuestra República (perdón Alem, perdón Hipólito). Frondizi traicionó a Perón; Illia fue candidato con el peronismo proscripto; Balbín pidió a los gritos en el Congreso la matanza de delegados sindicales (subversión industrial, decía ese sorete); Alfonsín nos regaló el punto final, la obediencia debida, dos hiperinflaciones y el Pacto de Olivos con un Menem ininputable, que bien podía haber sido radical también; De la Rúa nos esquilmó con el megacanje y el blindaje y coronó haciendo de valijero de las cámaras empresarias para sobornar senadores que votaron la Ley de Flexibilidad Laboral. Todos los mencionados pertenecen o pertenecieron al partido político del señor Cobos. Y una enorme responsabilidad le cabe a quienes sugirieron su nombre (y especialmente su condición de basura radical) para integrar una fórmula transversal (?) Pues bien, Julio César Cleto Cobos anotó su nombre con letras de oro en la magna lista de traidores a la patria, horripilante nómina que desde ahora integra, por ejemplo, con el hijo de Julio A. Roca (pacto con Runciman), Pinedo, Martínez de Hoz, Prebisch, Alsogaray, Cavallo, Vandor, Menem, De la Ruina, Chacho Álvarez, y tantos otros. Este bueno para nada ni siquiera tuvo testículos para decir "mi voto es negativo". Dijo: "mi voto no es positivo"... La historia me juzgará". En estos casos, debería saberlo Cobos, la Historia juzga sumariamente, dado que nadie desinteresado saldría en defensa de un traidor a la Patria. Desde hoy, aunque mañana nadie lo recuerde, es puro estiércol. Como decía el general Perón, "es como todos los radicales, bosta de paloma, no tiene ni olor". Párrafo final para la resurrección de la Unión Democrática: oligarcas, Bergoglio, radicales, lilistas, socialistas y hasta trostkistas (debutantes). Faltaba Drácula y gritaban ¡Bingo! Y el colofón para la prensa "independiente", desde Morales Solá y Magdalena hasta el último oligofrénico de TN. No serán juzgados, ni siquiera eso. Como en el caso de Cleto, de ningún cobarde se hace historia. Son los herederos del virrey Sobremonte y pueden gritar a coro con aquel insigne español (letra de Raulito): ¡LA COLONIA ESTÁ EN ORDEN!

1 comentario:

alicia marrapodi dijo...

Muy bueno Quique.

Tengo la sensacion de que el tango Cambalache nos queda chico...son momentos de tanta revolucion manifiesta que asusta y entonces se confunde la falta de ideologia con la falsa moralidad de algunos que parecerian tener valentia y no se comprende muy bien si en realidad se trata de eso o ...¿que es realmente?.

Tal vez sea por ignorancia, pero igualmente creo que... "nosotros los de entonces ya no somos los mismos"... aunque parezcamos, estamos entremezclados en nuestras intencionalidades, necesidades, convicciones y acciones, pero estoy casi segura de que dentro de varios años, espero que no sean demasiados, todo se reacomodara y podremos ver nacer nuevas generaciones pasibles de discriminacion por su ideario y convicciones.

Esto es lo que realmente deseo para poder "pararnos frente a otro y mirarlo a los ojos" como dijo Cristina, pero realmente saber si es un adversario, un hipocrita, un traidor o solamente un tipo que piensa diferente a mi.

Te mando un beso grande y siempre me gratifica leer tus cosas porque tienen una pluma con vuelo y con una certeza que muchas veces duele, y eso me gusta.



PD: perdon por mi falta de acentos pero creo que me afecto el cambio de teclado y no se como corregirlo.