Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.

martes, 17 de junio de 2008

CABECITAS DE TEFLÓN

Escribo un día después del 53º aniversario del bombardeo a Plaza de Mayo, donde los aviones de la Armada Argentina descargaron tres toneladas de proyectiles y dejaron un saldo de mil muertos y trescientos heridos, entre militantes peronistas y simples transeúntes. Nadie fue preso por esa masacre. Nadie fue juzgado. No hubo ninguna información oficial. Mucho menos una autocrítica. El verdadero objetivo -concretado exactamente tres meses después- era derrocar a un gobierno constitucional, legítimamente elegido por el pueblo. Los cabecitas de teflón de aquella época (¿cabezas de Marmicoc, tal vez?) festejaron el evento, como festejarían el 16 de septiembre siguiente la caída del gobierno. Ese día salieron a la calle todos (clase media, oligarquía, cúpula de la Iglesia Católica, radicales, socialistas, comunistas, conservadores y radicales) a vivar a la dictadura naciente, insólitamente autodenominada "revolución" libertadora (?). Pues bien, anoche nomás, los nietos de aquellos festejantes volvieron a salir a la calle con sus cacerolas, ahora de teflón, para pedir el derrocamiento de otro gobierno constitucional, pero no se sabe a pedirle a quién. Hoy no existen militares disponibles, lo que prueba que los uniformados son más inteligentes que los civiles cabecita de teflón. Y entonces todo se limitó a berrear las conocidas consignas nazifascistas y trogloditas de este sector de la sociedad argentina. Desde "que se vaya la prostituta" hasta "basta de negros de mierda"; desde "nuestros piquetes son de gente blanca" (Biolcati, el 2 de la Sociedad Rural dixit) hasta "por supuesto que con los milicos estábamos mejor", confesión vomitada por tres de cuatro requeridos por el famoso movilero de CQC tras el partido de rugby Pumas-Escocia.
Eso lo vimos el lunes por la noche. Veinticuatro horas antes, en el programa televisivo del Teflón mayor Mariano Grondona, pudimos registrar otras perlas no menos interesantes sobre la actualidad, transmitida en cadena por los medios de teflón, o sea, todos los medios. 1) Alegremente, Elisa Carrió convocó "a la desobediencia de las fuerzas de seguridad", en otra clara manifestación de golpismo que cualquier juez despabilado debería haber respondido con una citación a Tribunales. 2) Más alegremente, el ingeniero De Angeli (Blumberg con boleadoras) se explayó a voluntad por enésima vez durante esa jornada (con más horas/pantalla que un Boca-River) y se fue tan de boca que terminó diciendo que "hay que terminar con la concentración de la riqueza", lo que prueba su enorme condición de imbécil a sueldo, aunque impresentable finalmente hasta para sus propios auspiciantes, seguramente estupefactos ante la frase digna de cualquier cuadro político oficial, a los que la gauchocracia moderna denomina alternativamente desde "zurdos montoneros" hasta "lopezrreguistas", en una parábola que -lamentamos la repetición del epíteto, pero no hay otra- sólo un imbécil podría adquirir, sin haber ingerido antes una dosis letal de gorilaje sin retorno. Para el final del programa del sofista Grondona, y esto sí que vale la pena, Mauricio (que es, pero en serio) se despachó con esta pepita de oro para la posteridad: "si seguimos siendo el granero del mundo, por qué no arreglamos este asunto de una vez, y así aprovechamos el mercado chino y el indio, que nos demandan alimentos a los gritos. Para venderles maquinaria pesada ya están los alemanes...). Y lo dijo sin ponerse colorado. Ya entendimos (hace mucho). Un país de una sola vía, únicamente agroexportador. Nada de industrialización (a ver si somos libres, independientes y autónomos. Dios nos libre...). Pues bien. Ese es el verdadero pensamiento de los cabecitas de teflón. QUEREMOS SEGUIR SIENDO COLONIA. Vivimos siempre bien con lo que la tierra da. Y, esencialmente, porque la tierra es de 2.000 familias (ahora empleadas por Monsanto y cía). En realidad, la idea de vivir de la tierra no sería mala, si la tierra se repartiera en partes iguales entre 40 millones de argentinos. Seguro que en ese caso, los cabecitas de teflón saldrían a la calle pidiendo el monopolio industrial para las 2.000 familias, mientras sus estrechos colaboradores clasemierderos de la idiotez inútil (que serán aplastados finalmente por sus propios patrones, como siempre) plantarían radicheta o rabanito en un cuarto de hectárea, llorando su condición de terratenientes ¡Salud a los mártires del 16 de junio de 1955! Sólo un infradotado no distingue el antes del después.

1 comentario:

Siempre en contra dijo...

Muy bueno el post.

Genial lo de "Ingeniero De Angeli", jajajaja.

¿Por qué razón seremos tan ciegos los argentinos?