Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.

lunes, 29 de diciembre de 2008

MAURI, EN LA CIUDAD DE LOS CIEGOS

La plataforma electoral de Mauri incluía en 2007, entre imbecilidades y mentiras varias, la promesa de inaugurar diez kilómetros de subterráneos por año de gestión. Divino.

El panorama de los subtes cuando asumió Mauri mostraba que tenía entre el 85 y el 90% de la obra realizada (túneles, estaciones, alimentación, cableado y más de la mitad de las cocheras de las terminales) como para inaugurar en medio año, nada menos que 7 (sí, siete) estaciones de diversas líneas, obras todas realizadas durante la gestión de Aníbal (a quien sigo considerando un gil a cuadros). Pero esas obras se le deben.

Ahora bien, hasta un zapallo como Magda Ruiz Guiñazú sabe que Mauri (ahora a través de decenas de testaferros) sigue controlando el transporte de colectivos en la Capital (empresa Plaza y conexas), de manera que le conviene menos que a nadie la ampliación de la red de subtes ¿Qué hacer, entonces? Pues seguir engañando a fachos y progres, su clientela porteña irreversible.

Mauri lo empezó a hacer. El 17 de diciembre pasado inauguró las estaciones Puán y Carabobo, de la línea A, que estaban terminadas hace más de un año, igual que el túnel. Como cortó cintas en diciembre, dirá que comenzó a cumplir su promesa en el mismo año de asunción.

El programa es el siguiente: semanas antes de las legislativas del 2009 inaugurará la estación Corrientes, de la nueva lína H (también construída en su totalidad duante la gestión de Ibarra), y entonces no se acercará a los diez kilómetros anuales prometidos, pero dirá que es por la crisis internacional y que, sin embargo, habrá otro corte de cintas.

En diciembre de 2010 Mauri inaugurará las estaciones Flores y Nazca de la línea A, que podrían haberse habilitado dos años antes, según testimonios de operarios calificados (no de ingenieros de Roggio, que están bien pagados para no hacer olas con el negociado).

Finalmente, y al borde de las presidenciales del 2011 (acaso con Mauri como candidato estelar) inagurará las estaciones Echeverría y Juan Manuel de Rosas de la línea B (acá le primerearon el nombre en una asamblea vecinal: el quería a Reagan o algo así -es un chiste-). Y entonces sí, habrá coronado su gestión con la promesa de los diez km/año y las siete estaciones.

Ocurre que leímos bien. Mauri dijo INAUGURAR (no construir). Es decir, no construirá un sólo centímetro en cuatro años, limitándose a dosificar y a postergar las obras que otros construyeron, sólo para su conveniencia electoral. Y entonces, sin invertir una moneda, dejando sin trabajo a cientos de operarios, jugando con el caos del transporte, riéndose de la educación vial, haciendo caja a lo loco con el monederío del colectivo (cuya carencia también le pertenece, pero tiempo al tiempo,,,) y reenviando cualquier queja a la popular frase “Cristina no me da plata”, Mauri le tomó el pelo sin despeinarse al 60 % de incalificables que merecen viajar en carro, pero con los caballos atrás.

No hay comentarios.: