Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.
sábado, 4 de octubre de 2008
UN CAMINO SIN RETORNO
Este sábado muchos caminos comienzan a albergar una nueva protesta de la patronal agropecuaria, defensora de sus propios privilegios en contraposición a los del país, como si vivieran en otro planeta. Y están nuevamente a la vera de los caminos, que los miran ahora con más recelo, después del enorme perjuicio causado (con la no querida complicidad del propio asfalto) durante los cuatro meses en que la dignidad de la Nación fue vapuleada por nazis confesos como Biolcati, oligarcas de linaje como Miguens, voraces toma-todo como Llambías, idiotas inútiles como Buzzi e idiotas útiles como el gaucho De Angeli.
Los caminos son los mismos. Los que transitan-transitamos por ellos, también. Sólo el destino que nos proponemos es hoy diferente. Decía Víctor Sonego en su extraordinario libro "Las dos Argentinas", algo así como el cuento de Borges "El jardín de los senderos que se bifurcan", pero escrito con otro tono, otro objetivo y otra potencia, que siempre hubo, hay y habrá dos Argentinas. La una: liberal, antipopular, laica y anglosajona. La otra: nacional, popular, cristiana e indohispánica.
El conflicto con los capangas camperos tiene mucho de eso. Sólo que ellos echaron mano a un elemento que debiera revistar en las filas de los contrarios. Se anudan la bandera al cuello, recurren al folclore y al acento de las poblaciones provinciales. Nada más ridículo que un liberal-gorila sacudiendo una bandera argentina al borde de un camino. O una señora de Recoleta maltratando otra en la esquina de Santa Fe y Callao. Pero se han apropiado de los símbolos. Y hasta hace poco, también de los caminos. Que se han hecho para andar, no para recular y retrotraer, los verbos que gustan a los conservadores, y hoy parece que también a enormes legiones de ladriprogresistas de izquierdas, asustados en sus cubiles universitarios o en la niebla de la estupidez que supura la pantalla.
"Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca, se ha de volver a pisar" (poeta dixit). La argentina nacional y popular ha recorrido un largo camino, con sus baches y sinuosidades, con sus dudas y sus atajos. Pero siempre con el objetivo claro de despejar el horizonte, y en este caso los obstáculos diseminados por esos caminos, los mismos que alguna vez provocaron la caída de Salvador Allende, cruzados en las rutas como barreras infranqueables al progreso íntegro y al recorrido compartido. Hoy están a la vera, al costado, con menos apoyo mediático, pero envalentonados por aquel voto no positivo del vice de la no decencia, aunque pragmático para despejar su propio camino político, que -si hubiera un tribunal vial irrefutable- debiera conducir al cementerio del ridículo.
La Argentina ha elegido para este tiempo un camino que no es alternativo, es el original (con los errores que la brújula y los guías nos deparen). El camino increíble de circular sin muletas, sin mostrar más documentos que el origen, sin permitir que nos enchastren las rutas con leche derramada, con perversidad declamada, con bandera basureada.
Es, nuevamente, el viejo camino nacional frente al callejón sin salida del liberalismo, cuyos sostenedores podrían estar celebrando esta tarde de primavera, acaso únicamente un nuevo incremento en el precio del peaje, ese artilugio ganancial destinado al latrocinio de cuatro vivos y a la desaceleración de los que viajan sobre la idea del camino. Pero las carreteras (también los pasadizos y los puentes) vuelven a ofrecérsenos dispuestos a que arranquemos, así nomás, con la fuerza y la convicción con que se cuente. Que nos pongamos en camino, una vez más. Como aquella vez (pronto se cumplirán 63 años), cuando un ejéricito irregular de overoles y alpargatas comenzaron en Berisso y Ensenada la marcha definitivia hacia la dignidad, de la que -gracias a Dios- jamás regresaron, talvez por que se trataba de un camino sin retorno. Sobre ese suelo, sobre esa base irrebatible, entonces: en camino.
viernes, 3 de octubre de 2008
DERECHA: EL CANDIDATO ES BINNER
El candidato no es otro que el actual gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner.
Mide bien en todas las encuestas. Pertenece a un partido centenario, que jamás ha llegado al sillón de Rivdavia. Su relación con el gobierno y la oposición es tipo “sí, cómo no, pero lo vemos más adelante”. Fue dos veces intentente de Rosario e hizo la plancha sin problemas. En Santa Fe le va igual, salvo que alguna inundación le obligue a mojarse. No tiene denuncias en su contra ni muertos en el ropero. Le encanta a las señoras gordas y chetas de los centros urbanos, tan buen mozo y modosito. Lo del socialismo argentino, se sabe, es una denominación menos sugerente que San Lorenzo “de Almagro” (que fue de Boedo y ahora de Nueva Pompeya o el Bajo Flores). Es decir, no es lo que parece ni crispa los nervios del establishment. La palaba socialismo está más devaluada que Blumberg.
Binner no será segundón de Macri, ni de Carrió ni de Cobos y finalmente acumulará para sí todo el grueso de la oposición antiperonista. Porque Macri no mueve ni moverá el amperímetro fuera de la capital, y Hermes parece un gaucho europeo, como lo fue su maestro Guillermo Estévez Boero, un terrateniente santafecino, afecto al mate, a la literatura y a la moderación, esto es, a que todo siga igual, mientras intentamos que cambie, si es posible dentro de 200 años. He ahí el credo del socialismo argentino, bien llamada la pata izquierda del liberalismo vendepatria de toda la historia.
Binner “da” bien, se maneja bien. No grita, no gesticula, sonríe cuando corresponde. No se casa on nadie. Chávez le irrita, Evo le irrita, Correa le irrita. Le irritan a su socialismo sarmientino, pacato e insanablemente inútil para un país que vio pasar sin aportarle nada ¿O sí?
Le aportó a Juan B. Justo intentando ser libres y soberanos pero con el visto bueno de Inglaterra. Nada de lío en las fábricas. Nada de ruido en la calle.
Le aportó a Américo Ghioldi, trepado a una banca del Congreso, pidiendo cárcel para dirigentes sindicales y sociales. O vociferando "¡se acabó la leche de la clemencia!".
Le aportó, finalmente, al primer diputado socialista de América, Alfredo Lorenzo Palacios, dueño del ego más grande nacido y crecido por estas tierras. Capaz de batirse a duelo sabiendo que el duelo se impediría. Propulsor de una avanzadísima legislación social y laboral, pero incapaz de participar de un gobierno que la promulgó, gracias a la mayoría que él nunca tuvo ni quiso integrar, porque prefirió cautivar adolescentes con su verba inflamada en la Universidad, en vez de ensuciarse en el barro de la intemperie.
Palacios pasó del cielo al infierno de la historia argentina, el día que aceptó convertirse en el primer embajador designado por la “Libertadora” en 1955. Su destino diplomático fue el Uruguay. Su destino ético, irrecuperable.
Pues bien, a la sombra de ese pasado partidario, con su propia impronta, que la tiene, y a estar por una oferta raída de candidatos potables cuando corran los pingos, ahí estará Binner para representar los intereses de la derecha argentina. Lo hará sin gestos altisonantes. Así como se encolumnó con la patronal terrateniente durante el lockout campestre. Así como opera siempre a favor de los militares cuando le pasan el santo de un posible escrache.
Para payaso ya está Cobos. Para payasa, Carrió. Y para perdedor por falta de roce, Mauricio. El establishment se jugará en serio y en su momento contra la continuidad kirchnerista. Acaso a todo o nada. Buscaron bien. Los tres de arriba quitan más de lo que traen. Para hacer los mandados bien de bien, sin que se espante la gilada progresista (mientras se suman los trogloditas del menemismo) , ahí estará don Hermes, pa’ lo que gusten mandar.
martes, 30 de septiembre de 2008
Y POR SUPUESTO, ODIA A CRISTINA
Durante el primer Gobierno de Perón la industria creciente y toda actividad que reclutara asalariados, se vió forzada a repartir sus ganancias con la clase proletaria gracias a la sindicalización y las leyes de protección social. No fueron los obreros de fábrica los que ascendieron a la clase media. Ellos terminaron sus días en la casita del conurbano, comiendo verdura de una huertita plantada en lo que se llamaba “el fondo” , en el que no faltaba el gallinero que proveía pollos y huevos. Algunos sobreviven, como don Ayala, que se vino del Chaco a los dieciséis años en el 48 y fue obrero toda la vida. Fundó una familia de seis hijos, y hoy viudo sigue en la misma casita con una linda jubilación, y un kiosco abierto del comedor a la calle, como para no aburrirse ni llorar porque extraña el mate que le cebaba la vieja.Los que hicieron la clase media fueron los que salieron de mucamos y porteros, a ponerse el almacén. Fueron los que pasaron de ser artesanos por cuenta propia o “dependientes”, a organizar sus talleres propios y establecer comercios de todos los ramos.Esta clase media fue posible porque creció el salario del obrero durante el Peronismo. Todos, obreros, asalariados e independientes, podían comprarse la casa. El obrero, un terreno a plazos con hipoteca del Banco Hipotecario en el conurbano, se levantaba las paredes el fin de semana. El comerciante y tallerista, en las ciudades, gracias a la Ley de Propiedad Horizontal sancionada despuès de una dolorosa prórroga de la Ley de Alguileres que decidió “voluntariamente” a los propietarios de edificios de renta, a desprenderse de los departamentos por los cuales estaban cobrando “chauchas”. Así, con mucha ayuda del Estado Peronista, se conformó una clase obrera con beneficios y asistencia pública, y una clase media cuentapropista, laburando unos y otros como burros.Los hijos de cada clase tomaban rumbos diferentes, unos profesionales que culturalmente aspiraban a los códigos sociales del salón oligárquico impuestos en las películas de Artistas Argentinos Asociados, Argentina Sono Film, etc. Otros siguiendo el camino paterno de obrero de fábrica o talleristas mecánicos, o profesiones libres como albañil, plomero, electricista, panadero o modista de barrio. Pero todos estaban bien. Todos trabajaban sin tregua. Todos eran más o menos laburantes de la vida y se podían dar algunos gustos y vivir tranquilos. En esos años gloriosos, los obreros entendieron lo que les diò el Peronismo, pero los otros no lo entendieron nunca. A unos los protegìan las leyes del Estado que cuidaban el salario, a los otros los criaba el mercado que les parecía generado por obra del “espìritu santo”, sin traslucir que el mercado había sido creado gracias a las leyes que protegìan al asalariado. ¿Qué podía entender esa clase media devenida ayer de los barcos de la miseria europea, algunos de los cuales eran semi·analfabetos que aprendían a hablar castellano? Claro que eran buena gente y laburadora, pero el Peronismo les era ajeno, y encima le echaba la culpa del “aggio y la especulación” cuando los tanos levantaban el precio de la verdura en el mercado Spinetto, y venía un inspector a clausurarle el puesto con las cámaras del Noticiario Argentino que escrachaba al pobre tano en la función de cine de barrio, todos los dìas durante un mes. Un tano de mi barrio no quiso salir a la calle de la verguenza todo ese mes. El hijo tiene hoy una verdulerìa en un local que le compró el papá, un departamento de tres ambientes y una 4×4, y por supuesto, odia a Cristina.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
DEL MONO GATICA, AL GORILA ELIASCHEV
martes, 23 de septiembre de 2008
EL RACISMO NO SE MANCHA
Hace unos años, la Asociación del Fútbol Argentino, ante reiterados pedidos del Club Atlético Atlanta, cuyos dirigentes (aunque no sus hinchas) son desde hace tiempo mayoritariamiente judíos, resolvió a través de su comité ejecutivo tomar cartas en el asunto. Para ilustrar, transcribo aquí una nota aparecida en Clarín el 6 de junio de 2000, firmada por Guillermo Tagliaferri, y después (vale la pena seguir hasta el final) les cuento cómo continuó el tema: Decía Clarín:
‘Hacer lo correcto, muchas veces resalta. Por falta de costumbre o por considerar normal lo anormal. Un ejemplo fue la decisión del árbitro Ricardo Sugliani, quien reconoce: “Hice lo que correspondía”.
Sugliani —nacido el 3 de mayo de 1958, en Vicente López y con 15 años en el arbitraje— repite su historia trascendente: “Iban veintiocho minutos del partido entre Talleres de Remedios de Escalada y Atlanta, cuando los hinchas locales empezaron con cánticos antisemitas. ¿Cuáles? ”Judíos h… de p…” Me di cuenta y estando el balón detenido, llamé a los capitanes y al jefe del operativo. Les expliqué que si los hinchas seguían con ese coro discriminatorio y agraviante, suspendía el partido. Lo anunciaron por los altoparlantes y el capitán y el técnico de Talleres se acercaron al alambrado para pedir a los hinchas que depusieran su actitud”.
Agrega que “entonces se acabaron esos cantos y el partido continuó desarrollándose normalmente hasta el final. Noté que los hinchas locales pasaron a manifestarse violentamente contra mí cada vez que cobraba alguna infracción. Pero los gritos contra la colectividad judía se acallaron. Eso sí, resurgieron apenas terminó el partido, cuando ya era imposible suspenderlo. Todo quedó registrado en mi informe”.
—¿Hubiese suspendido definitivamente el partido si seguían los cantos?
—Sí. Mi decisión estaba tomada: de ninguna manera iba a seguir jugando si no cesaban esas agresiones. Respeté la resolución del Comité Ejecutivo de la AFA publicada en el boletín oficial número 3100 del 21 de marzo pasado. Si hubiesen cantado ”Bohemio, h… de p…”, no hubiese hecho nada. Pero entraron en un tema doloroso, con cosas muy graves que ocurrieron en el pasado y que incluyeron la muerte de muchas personas por el sólo hecho de pertenecer a la comunidad judía.
Sugliani, durante la entrevista con Clarín en la sede de la Asociación Argentina de Árbitros, enfatiza: “Formo parte de la comisión directiva de esta Asociación y desde que asumimos encaramos una lucha constante para terminar con todo tipo de discriminación”.
De su puntapié inicial en esta campaña, dice: “Simplemente espero que con este pequeño granito de arena la gente recapacite y no insista con esta forma de generar violencia. La picardía de la tribuna se puede expresar de otras maneras”.
— El domingo hubo cantos discriminatorios de los hinchas argentinos contra Bolivia. ¿Hubiese suspendido ese partido?
—Es díficil suspender un partido de eliminatorias. Es cierto, hubo referencias despectivas hacia los bolivianos. Pero sólo soy responsable y opino de los partidos que dirijo. Y el sábado hice lo correcto.
Hasta aquí, la primera parte. Pocos días después, el 18 de junio del mismo año 2000, el mismo árbitro Sugliani debió suspender, esta vez definitivamente, un partido entre Flandria y Defensores de Belgrano, porque los hinchas de éste último equipo no cesaron de entonar sus cánticos antisemitas. Pero, ¿contra quién cantaban, si Atlanta no jugaba allí? Quedó claro que encontraron la manera de suspender un partido, por ejemplo cuando el equipo propio va perdiendo 7 a 0. Un par de “judíos hijos de puta”, y ahí va el referí de Grondona a suspender el encuentro. Un verdadero dislate, que prueba en principio que el racismo no se puede suspender por decreto ni por ley, y que en este caso sirve además para que los racistas le tomen el pelo a las instituciones.
El último capítulo de este mamarracho volvió a protagonizarlo la misma hinchada de Defensores de Belgrano, esta vez sí, en un partido contra Atlanta, cuyo equipo fue recibido bajo una lluvia de pequeños jabones, cuyo significado no necesita demasiadas explicaciones. El árbitro de ese partido, un tal Derevnin, no aplicó el reglamento, nunca se supo si porque no se dio cuenta de lo que ocurría o porque consideró válido lo que intentamos demostrar más arriba, esto es, que así no se arreglan las cosas. Lo más trágico del asunto, es que los hinchas de Defensores tiraban los jabones desde una tribuna de su estadio bautizada -como homenaje- con el nombre de un colega de tablón desaparecido durante la última dictadura, un tal Marquitos, que no fue otro que el hijo del recordado actor Marcos Zucker, ambos judíos, para más datos. Como se ve, la quintaesencia de la estupidez.
Para el final, el actual presidente de Atlanta, el joven abogado Alejandro Korz, es una de las personas más conocidas por el personal del INADI, ya que presenta por lo menos una denuncia mensual contra el antisemitismo de las hinchadas de los equipos que se enfrentan regularmente con Atlanta por el torneo de Primera B. Su suerte es diversa pero tiene prensa. El que no la tiene es alguien que le sugirió varias veces que cambiara de estrategia (por aquello de que la citada resolución 3100 de AFA siempre fue tomada para el churrete). Esa misma persona lo puso en autos de algo más serio, al preguntarle qué pasaría si los dirigentes de los otros clubes que se miden con Atlanta, presentasen semanalmente una denuncia contra ese club, cuyos hinchas (judíos o no) atacan o se defienden cantando contra “villeros, negros de mierda, etc.). Ocurre aquí que -parece ser- la Argentina ha hecho carne que el antisemitismo es discriminación, y bienvenido que se haya tomado nota, aunque no al precio de dar por terminado el entuerto obviando todas las demás expresiones agraviantes dirigidas contra personas o instituciones.
No por nada, Luis D’Elía está procesado por golpear a un señor que lo insultaba con el clásico “negro de…”, sin que esta persona haya sido denunciada por ningún testigo de sus improperios. Ni qué hablar del amigo Biolcati, el vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, que repitió por lo menos tres veces en una semana (ante las cámaras de la cadena televisiva privada de la soja) que el reclamo de los patrones del agro se manifestaba en piquetes constituídos por gente blanca. Leí crónicas y escuché comentarios radiales y televisivos sobre las declaraciones de Biolcati. En ningún caso mencionaron el detalle “ario” citado por el dirigente. Algunos de esos comentarios fueron suscriptos por periodistas archiconocidos en el medio por sus simpatías hacia Atlanta, contentísimos con la denodada cruzada del presidente Korz, y -como mínimo- tan ingenuos como el árbitro Sugliani.
Eco sigue teniendo la razón. Lamentablemente.
sábado, 13 de septiembre de 2008
EL DÍA DEL BOXEADOR
"Para triunfar en el boxeo se necesitan tres cosas. Primero hambre, segundo hambre y tercero hambre". (Jack Dempsey).
"El boxeador es el muchacho que reparte barras de hielo subiendo cinco pisos por escalera. El trabajo del manager es cuidarle el carrito en la puerta de calle". (Joe Louis, campeón mundial pesado, como Dempsey).
"De hecho, me enamoré de los movimientos audaces de los boxeadores; del aroma salvaje del peligro; de los guantes coloridos, símbolos del poder. Me enamoré del boxeo". (Marvin Hagler, campeón mundial mediano).
"El boxeo es una primitiva forma de arte, tan primitiva como el nacimiento, la muerte o el amor erótico. Las experiencias más profundas de nuestra vida son acontecimientos físicos, aunque nos consideramos, y seguramente somos, seres esencialmente espirituales". (Joyce Carol Oates, escritora estadounidense).
Y cerramos con otra frase para derribar mitos: TODOS LOS BOXEADORES NACEN POBRES. (Algunos continúan y terminan pobres. Otros llegan a ricos y terminan pobres. Pero hay muchos que después del ring viven dignamente y mueren de ese modo).
El lugar común que deposita a los pugilistas en el fondo del tarro social es otro insoportable prejuicio de la clase media, siempre atenta para lamer botas de poderosos, parada en los hombros de los más débiles. Fue, es y será así. También en la Argentina, donde mañana volverá a festejarse el Día de un modesto trabajador, deportista o no. Esta disyuntiva es un mero entretenimiento para personas que jamás polemizarían acerca de la esencia del oficio de albañil, minero, aviador o policía, y mucho menos reclamarían la abolición de esos oficios, dado que necesitan de ellos para vivir sin sobresaltos. Es decir, todo lo contrario de lo que significa calzarse los guantes para pelear por una vida que valga la pena.
jueves, 11 de septiembre de 2008
(SET-11) IMPRESIONES EN COLOR
SARMIENTO RACISTA
Sarmiento fue un racista.
Y ese calificativo no lo niegan ni sus apologistas. Lo que hacen desde siempre es batir el parche con aquello de que “no hay que sacar de contexto histórico, geográfico y político a los hombres y a los hechos de esa misma historia”. Poco convincente, para mi gusto. Tampoco, entonces, habría que sacarlo a Hitler, quien obviamente tiene menos prensa que el autor de ese maravilloso libro que es “Facundo”. Porque Sarmiento fue un enorme escritor, de eso no hay duda. Pero fue un racista.
La innumerable bibliografía que contiene frases, escritos, discursos y artículos periodísticos donde Sarmiento dio rienda suelta a su odio ancestral hacia todo lo que fuese autóctono (la barbarie), cierto que escasamente incluída en las universidades argentinas y jamás citada en las escuelas primarias y medias, es inversamente proporcional a la difusión de la también innumerable biblioteca que trata de justificar las barbaridades que Sarmiento pronunció o llevó a la práctica en defensa de la “civilización”, esto es, nada que no fuera inglés o estadounidense, como contracara de cualquiera cosa (hombres y cosas) que surgiera del suelo donde él mismo nació, aunque nunca consideró propio, en el íntegro sentido de la palabra.
Sarmiento odió a los indios, a los negros argentinos, a los gauchos, a todo el arco latinoamericano e inclusive a los españoles, a quienes consideraba una raza inferior europea. Está en sus libros. Jamás desmintió nada. Sarmiento tenía un estilo literario y oratorio tremendo, a la altura de las diatribas hitlerianas, por contenido e intensidad. Ocurre que la historia y la geografía le jugaron en contra. O lo hicieron jugar en el patio de atrás, con la lógica decepción que ese hecho le provocó. Entonces pretendió trasladarnos al primer mundo de su época en brazos de una “educación para todos”, o sea, para todos los que desde ese momento, con guardapolvo blanco unificador, colocaran los cimientos y los pilotes de una verdadera colonia, no una colonia de cuarta categoría. Si haremos las cosas, las haremos bien, podría haber lanzado en algunos de sus encendidas proclamas de barricada inútil, a favor de los imperios y en contra de la propia sangre.
Un reciente contrapunto protagonizado en Página 12 por Osvaldo Bayer y el ministro de educación macrista Mariano Narodowski es más que ilustrativo en este asunto. Allí Bayer rescata el sesgo educador de Sarmiento, al tiempo que demuele su figura al considerarlo, como en este post, un racista hecho y derecho. La polémica con el funcionario pro-porteño surgió de la inconsulta decisión de Mauricio, consistente en considerar obligatorio para los alumnos primarios porteños, cantar el Himno a Sarmiento en todos (sí, todos) los actos escolares del año lectivo. La idea de Macri (ya puesta en práctica) no sorprende para nada. Él es hijo de la educación sarmientina. Como lo somos todos los argentinos, sólo que él (su partido, su clase social, su entorno) interpretaron perfectamente las ideas del intocable sanjuanino (el mendocino era Nicolino Locche). Lo triste es que el resto nos educamos con los mismos principios, contrarios a toda idea de Nación soberana, independiente e igualitaria. Porque si hay una contradicción suprema en la historia nacional es la coincidencia de liberales, conservadores, socialistas, radicales (y no pocos peronistas, aunque no el peronismo orgánicamente) en ejercer la defensa de la figura de Domingo Faustino, sin contraponerla automáticamente con quienes fueron sus enemigos, esa “lacra bárbara” que Sarmiento denostó, persiguió, mandó a asesinar (Peñaloza) y hasta a festejar asesinatos. Volvemos a Bayer, a Página 12 y a los libros del ex presidente.
Escribió el prócer: “Un día vendrá al fin, que lo resuelvan, y la esfinge argentina: mitad mujer, por lo cobarde, mitad tigre, por lo sanguinario, morirá a sus plantas…” Esto lo dijo por Rosas, pero obsérvese (y al diablo con el contexto) lo que Domingo pensaba de la condición femenina.
Y otra: “Hubiérase explicado el misterio de la lucha obstinada que despedaza a la República. Hubiérase asignado su parte a la configuración del terreno y a los hábitos que ella engendra: su parte a las tradiciones españolas y a la conciencia nacional, inicua, plebeya; su parte a la barbarie indígena; su parte a la civilización europea”.
Y otra (también extraída del “Facundo”): “España, esa rezagada, unida a la Europa culta por un ancho istmo y separada del África bárbara por un ancho estrecho”. He aquí también un mazazo para el África negra, que luego trasladó al terreno local cuando saludó la masacre de negros nacionales en la Guerra contra el Paraguay, esa guerra de la Triple Alianza donde los liberales como Mitre y Sarmiento siguieron las órdenes del imperio inglés para destruir al Paraguay, en ese tiempo el único país sudamericano antiimperalista y autónomo, el más adelantado en 1865 y el más progresista, tanto, que generó la inquietud irracional de las potencias europeas, que conchabaron a sus gerentes sudamericanos para llevar un (otro más) plan de exterminio.
Y una más: “Dicen que somos amigos de los europeos y traidores a la causa americana. ¡Cierto!, decimos nosotros ¡somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara ¿No han visto revolotear por ahí, sobre nuestras cabezas, la palabara ’salvaje?’”.
Y dale: “Las fusión en nuestra tierra de españoles, indígenas y negros ha resultado un todo homogéneo que se distingue por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial, cuando la educación no viene a poner espuela (¿?)”.
Bueno, el remate podría ser su hito que trasciende los siglos: “No ahorre sangre de gaucho”. Y su mejor contribución, el haber contratado maestras de Estados Unidos para educarnos según sus normas imperialistas, que no otra cosa vinieron a hacer aquí (¿o que se creía, que vendrían a formar individuos revolucionarios?). Sarmiento es el padre de la educación argentina, como Roca es el padre del progresismo. Uno educó para la colonia y la entrega, el otro asesinó más de un millón para que fuéramos modernos. Nadie les quita esas medallas. Y acaso por eso Macri quiere reivindicar a Faustino, obligatoriamente, como manda su prosapia democrática, en las escuelas de la ciudad. En una de ellas, ubicada en el barrio de Flores Sud, y citada por Bayer en su nota, en setiembre de 2007 los alumnos de séptimo grado se negaron a cantar ese himno el Día del Maestro. El director, Enrique Samar, les pidió que fundamentaran esa decisión. Los alumnos lo hicieron y el himno no se cantó. Eso fue en la era pre-Macri. Veremos este año.
Como colofón, y a tono con el tufillo oligárquico-campestre que todavía nos invade con su vaho, vale otra historieta reciente. Unos días después de concluído el conflicto con el triunfo de los dueños de la tierra y del voto de Clotocobos, se reunieron (entre otros) en el Alvear Palace Hotel para festejar una nuevo aniversario de la fundación de la empresa azucarera Ledesma, nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz y Luciano Miguens, con el octogenario titular del emporio jujeño: Carlos Pedro Blaquier, el mismo que consumó junto a las fuerzas armadas y de seguridad el recordado “Apagón” entre el 20 y el 27 de julio de 1976, durante el cual fueron secuestrados 400 trabajadores y delegados del ingenio, 30 de los cuales aun permanecen desaparecidos. Ellos lo hicieron: cortaron la luz con el beneplácito y la orientación de los Blaquier y consumaron una de las tropelías más aberrantes de aquel tiempo. Nosotros, mientras tanto, seguimos consumiendo el azúcar de Ledesma… Y aquí viene la relación:
En carta de lectores publicada el 20 de enero de 2001 por el diario La Nación (¿qué otro?) y con el título de “La Envidia Igualitaria”, Carlos Pedro Blaquier dice estas cosas, entre muchas más; “La propia naturaleza ha puesto en los hombres muchísimas y muy grandes desigualdades, pero los hombres mejor dotados han sido siempre minoría. Son muchos menos los que se encuentran en los sectores más altos de la escala, que los que se encuentran abajo. Pretender eliminar estas desigualdades es ir contra el orden natural de las cosas y desalentaría a los más aptos para realizar la labor creadora del progreso ¿Qué aliciente tendrían en manifestar sus talentos si recibieran el mismo trato y los mismos beneficios que los menos dotados?”
Y sigue: “Es comrpensible que por las características de la naturaleza humana, los de abajo se consideren injustamente tratados e intenten sustituir a los mejor dotados. Eso es lo que con toda razón se ha llamado “La Envidia Igualitaria”.
“Conozco demasiados argentinos que se han destacado en el exterior. Saben que si se hubiesen quedado en el país no habrían tenido la oportunidad de manifestarse como hombres excepcionales y estarían ubicados en la extensa franja de los mediocres. Hace pocos días, Domingo Cavallo dijo que nuestro presidente de la Nación (por ese tiempo Fernando de la Rúa) será el SARMIENTO del siglo XXI ¡Ojalá que tenga razón! Sarmiento trajo grandes maestros al país y creó las estructuras básicas de un buen sistema de enseñanza. Varias décadas después hicimos las cosas al revés. Hoy los resultados culturales y educativos de este cambio de rumbo están a la vista”.
Bien, la carta de Blaquier nos pone cara a cara con la Argentina racista, que no solamente anida en la alta burguesía, sino -y lamentablemente- en extensos bolsones de la clase media. Miles y miles de veces por día en nuestro país, alguien pronuncia su “negro de mierda” personal y patético. Y no habrá nadie que nos salve de ese oprobio, por más campañas callejeras de concientización que se les ocurran. El virus lo inocularon antes. Claro que el racismo es esencialmente europeo (y de ahí venimos casi todos). Claro que los estadounidenses vienen también de allí. Pero todo bien regado y sazonado con la ideología y la portentosa labia del gran Maestro, el gran civilizador, el incuestionable reproductor argentino de una patología que siempre amenaza con reventar el mundo: el racismo (y no sólo el antisemita), una adquisición que circula por muchas cabezas en nuestro país, que encarnan tanto oligarcas como muchos docentes; que saludan los Macri y los Blaquier, en fin, todos los que promueven ¡Gloria y loor, al gran Sarmiento!, como reza el himno que su hijo, señora, también entona, obligatoriamente, en cada acto de la escuela pública porteña.
Sarmiento fue un racista. Y también muchas otras cosas. Porque nobleza obliga, dijo mi amigo, el contexto.
sábado, 6 de septiembre de 2008
BALANCE DEL GORILISMO OLÍMPICO
miércoles, 3 de septiembre de 2008
¡LLAME YA!
sábado, 30 de agosto de 2008
EL ESPECIALISTA
martes, 26 de agosto de 2008
EL GRAN DIARIO ARGENTINO
sábado, 23 de agosto de 2008
OLÍMPICA MALA LECHE
martes, 19 de agosto de 2008
BARDACH: ANDÁ A NADAR...
jueves, 14 de agosto de 2008
PIRATAS HONRADOS
viernes, 8 de agosto de 2008
MOMPO COBOS
jueves, 17 de julio de 2008
LA COLONIA ESTÁ EN ORDEN
No importa un rábano si las mayorías argentinas son pobres, católicas y peronistas. Porque queda mal hasta decirlo en público, y mucho menos en televisión, donde reinan el puterío y los movileros analfabetos, incapaces de construir una frase en español, aunque medianamente dotados para leer el cuestionario que extiende el patrón del medio "independiente" para acosar al gobierno que, como máximo pecado, ganó legítimamente en las urnas, no reprimió y devolvió la dignidad a los únicos que merecen tenerla, por lo visto.
El conflicto con la oligarquía campestre y sus cipayos a sueldo vil, ha puesto al país patas para arriba. Los que roban desde 1806, los que mataron indios, los que cobran en dólares, los pequeños productores que alquilan un campò de 100 hectáreas por 6.000 pesos mensuales y se rascan el higo, los que jamás pagan los impuestos (es para la gilada), los que tienen en negro a peones de 800 mensuales, los que tiran a la banquina miles y miles de litros de leche, los que desabastecen y encarecen todos los productos, esos, han ganado una batalla. No la guerra. Lo bueno es que han dado la cara. Ya no son apolíticos. Ahora son, entre otras cosas, RACISTAS, convictos y confesos. Qué decir sino del vice de la Rural, Biolcati, cuando disparó que "el nuestro es un piquete de gente blanca" o del titular de CRA, Llambías, cuando ubicó al peronismo "ahí enfrente, en el zoológico", como en 1953. Son RACISTAS, esencialmente, y además fascistas y golpistas. Son basura capaz de abrazarse con los trostkistas de Ripoll, con Rodríguez Saa, con Barrionuevo y hasta con Castells, es decir, con el circo de los tiranosaurios. Les da igual, todo sea por la caja. No tienen, ni tuvieron ni tendrán vergüenza, así como no tienen país, por más que se envuelvan en una bandera prestada o canten zambas desafinando letra y música, porque lo de ellos es el hip hop, lo que funciona en los lugares donde dilapidan lo que roban, lo que no quieren dejar de multiplicar, ni repartir ni oler a nadie.
El conflicto ha terminado, temporariamente, con el triunfo de la antipatria, el cipayismo y la dependencia, no sin la inapreciable colaboración de un miembro del partido político más abyecto, siniestro y cobarde fundado en nuestra República (perdón Alem, perdón Hipólito). Frondizi traicionó a Perón; Illia fue candidato con el peronismo proscripto; Balbín pidió a los gritos en el Congreso la matanza de delegados sindicales (subversión industrial, decía ese sorete); Alfonsín nos regaló el punto final, la obediencia debida, dos hiperinflaciones y el Pacto de Olivos con un Menem ininputable, que bien podía haber sido radical también; De la Rúa nos esquilmó con el megacanje y el blindaje y coronó haciendo de valijero de las cámaras empresarias para sobornar senadores que votaron la Ley de Flexibilidad Laboral. Todos los mencionados pertenecen o pertenecieron al partido político del señor Cobos. Y una enorme responsabilidad le cabe a quienes sugirieron su nombre (y especialmente su condición de basura radical) para integrar una fórmula transversal (?) Pues bien, Julio César Cleto Cobos anotó su nombre con letras de oro en la magna lista de traidores a la patria, horripilante nómina que desde ahora integra, por ejemplo, con el hijo de Julio A. Roca (pacto con Runciman), Pinedo, Martínez de Hoz, Prebisch, Alsogaray, Cavallo, Vandor, Menem, De la Ruina, Chacho Álvarez, y tantos otros. Este bueno para nada ni siquiera tuvo testículos para decir "mi voto es negativo". Dijo: "mi voto no es positivo"... La historia me juzgará". En estos casos, debería saberlo Cobos, la Historia juzga sumariamente, dado que nadie desinteresado saldría en defensa de un traidor a la Patria. Desde hoy, aunque mañana nadie lo recuerde, es puro estiércol. Como decía el general Perón, "es como todos los radicales, bosta de paloma, no tiene ni olor". Párrafo final para la resurrección de la Unión Democrática: oligarcas, Bergoglio, radicales, lilistas, socialistas y hasta trostkistas (debutantes). Faltaba Drácula y gritaban ¡Bingo! Y el colofón para la prensa "independiente", desde Morales Solá y Magdalena hasta el último oligofrénico de TN. No serán juzgados, ni siquiera eso. Como en el caso de Cleto, de ningún cobarde se hace historia. Son los herederos del virrey Sobremonte y pueden gritar a coro con aquel insigne español (letra de Raulito): ¡LA COLONIA ESTÁ EN ORDEN!
martes, 17 de junio de 2008
CABECITAS DE TEFLÓN
Eso lo vimos el lunes por la noche. Veinticuatro horas antes, en el programa televisivo del Teflón mayor Mariano Grondona, pudimos registrar otras perlas no menos interesantes sobre la actualidad, transmitida en cadena por los medios de teflón, o sea, todos los medios. 1) Alegremente, Elisa Carrió convocó "a la desobediencia de las fuerzas de seguridad", en otra clara manifestación de golpismo que cualquier juez despabilado debería haber respondido con una citación a Tribunales. 2) Más alegremente, el ingeniero De Angeli (Blumberg con boleadoras) se explayó a voluntad por enésima vez durante esa jornada (con más horas/pantalla que un Boca-River) y se fue tan de boca que terminó diciendo que "hay que terminar con la concentración de la riqueza", lo que prueba su enorme condición de imbécil a sueldo, aunque impresentable finalmente hasta para sus propios auspiciantes, seguramente estupefactos ante la frase digna de cualquier cuadro político oficial, a los que la gauchocracia moderna denomina alternativamente desde "zurdos montoneros" hasta "lopezrreguistas", en una parábola que -lamentamos la repetición del epíteto, pero no hay otra- sólo un imbécil podría adquirir, sin haber ingerido antes una dosis letal de gorilaje sin retorno. Para el final del programa del sofista Grondona, y esto sí que vale la pena, Mauricio (que es, pero en serio) se despachó con esta pepita de oro para la posteridad: "si seguimos siendo el granero del mundo, por qué no arreglamos este asunto de una vez, y así aprovechamos el mercado chino y el indio, que nos demandan alimentos a los gritos. Para venderles maquinaria pesada ya están los alemanes...). Y lo dijo sin ponerse colorado. Ya entendimos (hace mucho). Un país de una sola vía, únicamente agroexportador. Nada de industrialización (a ver si somos libres, independientes y autónomos. Dios nos libre...). Pues bien. Ese es el verdadero pensamiento de los cabecitas de teflón. QUEREMOS SEGUIR SIENDO COLONIA. Vivimos siempre bien con lo que la tierra da. Y, esencialmente, porque la tierra es de 2.000 familias (ahora empleadas por Monsanto y cía). En realidad, la idea de vivir de la tierra no sería mala, si la tierra se repartiera en partes iguales entre 40 millones de argentinos. Seguro que en ese caso, los cabecitas de teflón saldrían a la calle pidiendo el monopolio industrial para las 2.000 familias, mientras sus estrechos colaboradores clasemierderos de la idiotez inútil (que serán aplastados finalmente por sus propios patrones, como siempre) plantarían radicheta o rabanito en un cuarto de hectárea, llorando su condición de terratenientes ¡Salud a los mártires del 16 de junio de 1955! Sólo un infradotado no distingue el antes del después.
lunes, 9 de junio de 2008
Fwd: FW: Consoladores para todos
Este es un texto de lectura obligatoria para cualquier argentino inteligente. El humor es fundamental para aliviar nuestras penurias.Y también sirve para que muchas personas ingresen de su mano a la realidad argentina actual. Lean y verán. Yo no soy el autor, y al final está el crédito, como corresponde. Muchas gracias. ENRIQUE MARTÍN.
CONSOLADORES PARA TODOS
Un día como hoy pero de 1980, suponéte, que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener de pedo. Hacía consoladores para la Argentina porque mis costos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de India eran mucho más baratos. En fin, suponéte que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fabrica podía producir solamente 5 ctvs. más. Esto en las mejores épocas. En otras, suponéte, que directamente perdía plata. Ahora, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 ctvs., con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos y es así que ellos vendían más consoladores que yo.
Para fines de los ´90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco. Ahora, suponéte que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda la sociedad entera tiene que pagar el costo: luego de una devaluación los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.
El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de la moneda devaluada sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma y la goma es un derivado del petróleo y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, como la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, del Estado. Es así que, entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.
En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad bárbara de 35 por ciento por cada peso que invierto. Encima, se reactivaron todas las fábricas del país, creció el trabajo y los salarios. Ya van 5 años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad está tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresario, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.
¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se rebelan, se cansan de que los chinitos no se pongan las pilas en la catrera y salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas -desesperadas- haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades. En China, el gobierno declara la Emergencia Sexual y saca una Ley de Seguridad Consolante: abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar en la China. El precio internacional de los consoladores se dispara, un consolador sale dos, tres, hasta cuatro veces lo que salía antes.
A mí me viene al pelo. Suponéte que, de pronto y por una cuestión ajena, por cada peso invertido puedo sacar hasta dos pesos con treinta centavos, ¡una rentabilidad del 130 por ciento! De golpe, hacer consoladores no sólo es una actividad que me permite vivir bien, ahora me permite hacerme millonario. Y eso que sigo siendo un "pequeño productor de consoladores" , que no es lo mismo que "productor de pequeños consoladores" . Así y todo estoy ganando, suponéte, 40.000 pesos por mes. Chocho.
¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas se vuelcan masivamente a la industria del consolador porque todos quieren hacer mucha plata, obviamente. Como consecuencia, en Argentina pasan tres cosas:
1. Todos los consoladores se venden al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto o al mismo precio que se paga afuera (carísimo). Como nuestros sueldos están devaluados y están devaluados para que se puedan fabricar un montón de cosas, esta consecuencia es absolutamente injusta ya que hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprarlos.
2. Como consecuencia de que muchas fábricas se cambian al rubro de los consoladores de goma, se dejan de fabricar muchas cosas y al haber menos cantidad de esas cosas, aumentan de precio, con lo cual nuestros sueldos pierden poder adquisitivo con respecto a todos los productos.
3. Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumenta de precio. Antes valía 100.000 pesos, ahora vale 500.000 pesos. Entonces yo ahora ya ni siquiera trabajo. Directamente me conviene alquilar mi fábrica a otro que la trabaje mientras yo me rasco el higo todo el día. Vienen fondos de inversión, pooles de si-entra, y empiezan a alquilar fábricas en todo el país y las dedican a la producción de consoladores.
El gobierno, entonces, tiene que hacer algo. Porque la gente lo votó por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos alcancen para vivir, lo cual es lógico. La gente aceptó pagar el costo de la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo y, por ahí, en el mejor de los casos, progresar.
Y lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del 30 por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones; cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, mucho: 30 por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.
Suponéte que, entonces, yo soy un tipo muy irracional y egoísta. Suponéte que además no tengo memoria, no me acuerdo de lo mal que me iba antes y me olvido, además, de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que a mí me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y me pongo a armar un gran quilombo. Corto las rutas y no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, etc.
Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones antipopulares y desestabilizadoras: "Consoladores= Patria", "Paja o Muerte", "Todos somos Consoladores" , "No al Aborto, Sí al Consolador", "Con los Consoladores estábamos mejor", "K tirame la goma".
La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación. Suponéte que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.
El gobierno no me reprime, es sumamente racional al respecto del manejo del conflicto, entonces yo me aprovecho de esa situación y radicalizo mi protesta. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta, ahora lo apoyan, con lo cual todo me sale redondo.
Hasta acá la historia es igual a la del campo. Pero suponéte que en vez de pasar lo mismo que pasa con el campo, en el conflicto de los consoladores pase otra cosa. Suponéte que de golpe, el gobierno dice: "Bueno, tenés razón. Te voy a sacar las retenciones móviles." Yo me pongo re contento, hago un acto en Rosario y salto de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, el Pro y la Carrió que apoya cuanto consolador se le cruza. Gané la batalla.
Al otro día, el gobierno dice: "Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo y además dejé de comprar dólares para mantener el tipo de cambio y, además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas con el banco y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan los sueldos que quieran y voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles de alojamiento populares y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país."
Entonces, aumenta la goma en dólares. Y el costo del trabajo aumenta a valores europeos. Y encima tengo más presión fiscal y se me va un 33 por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el dolobu. Para colmo, se revalúa la moneda porque ya el gobierno no sale a comprar dólares, con lo cual la diferencia que hacía antes en el mercado internacional se achica. Ahora no tengo retenciones y, aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando tenía retenciones.
Un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minitas vuelven todas al lecho masculino porque los chinitos se pusieron a estudiar tantra como locos y ahora pueden mantener una erección durante 48 horas seguidas. El sexo adquiere la calidad de "Actividad Protegida por la República Popular China". Por efecto de la transnacionalizació n de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, viejo y peludo nomás, vuelve a ser el mejor amigo entre las chinitas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba, la humanidad entera se encamina hacia una época más feliz.
Suponéte que en Argentina ahora nos tapan los consoladores. No nos sirven para nada. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otra cosa. No nos tecnificamos, no nos modernizamos, no diversificamos nuestra producción, en fin, se nos pasó el tren.
Ahora mi actividad no tiene ni renta extraordinaria ni el apoyo del estado. Suponéte que tengo miles de cajas llenas de penes de goma y que me los tengo que meter en el culo.
Suponéte.
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