Podría haber sido Tigregatica, porque a él le hubiese gustado más. Pero el apelativo de Mono lo definió por las buenas y por las malas, que son las que quiero incluir en este blog. Las buenas y las malas de antes y de ahora. Las mías y las ajenas. Las de nuestro país y las del mundo. Las que nos permiten vivir y las que nos obligan a hacerlo. En Dios creo, y en algunas personas (muertas y vivas) también. No demasiadas. Pero suficientes. Todos los demás, que paguen al contado.

sábado, 13 de septiembre de 2008

EL DÍA DEL BOXEADOR

Mañana, en la Argentina, se celebrará el DÍA DEL BOXEADOR, en conmemoración de la primera pelea de un compatriota por un título mundial profesional. Luis Angel Firpo, de él se trata, combatió en aquella ocasión con el campeón pesado estadounidense Jack Dempsey en el Polo Grounds de Nueva York. Tiró del ring a su rival en el primer asalto y luego perdió por nocaut en el segundo, de un choque que hubiese tenido otro rumbo con las reglas que rigen el pugilismo actualmente. Dempsey fue ayudado a volver al cuadrado y, lejos de ir hacia un rincón neutral -como se obliga ahora- impidió que Firpo se recuperase luego de cada una de sus siete caídas, golpeándolo antes de recobrar la vertical. Es historia. Fue el 14 de septiembre de 1923. Lo bueno es que allí comenzó 'otra' historia, la del boxeo nacional, que entre otros logros le dió al país 25 medallas olímpicas, 7 de oro (mucho más que el resto de los deportes) y que más tarde inscribió una treintena de apellidos como campeones profesionales, a cual más distinguido. Hoy, de todos modos, es importante decir que subsisten algunos mitos con respecto a esta actividad, que merecen ser derribados con un puñado de frases, como éstas:
"Para triunfar en el boxeo se necesitan tres cosas. Primero hambre, segundo hambre y tercero hambre". (Jack Dempsey).
"El boxeador es el muchacho que reparte barras de hielo subiendo cinco pisos por escalera. El trabajo del manager es cuidarle el carrito en la puerta de calle". (Joe Louis, campeón mundial pesado, como Dempsey).
"De hecho, me enamoré de los movimientos audaces de los boxeadores; del aroma salvaje del peligro; de los guantes coloridos, símbolos del poder. Me enamoré del boxeo". (Marvin Hagler, campeón mundial mediano).
"El boxeo es una primitiva forma de arte, tan primitiva como el nacimiento, la muerte o el amor erótico. Las experiencias más profundas de nuestra vida son acontecimientos físicos, aunque nos consideramos, y seguramente somos, seres esencialmente espirituales". (Joyce Carol Oates, escritora estadounidense).
Y cerramos con otra frase para derribar mitos: TODOS LOS BOXEADORES NACEN POBRES. (Algunos continúan y terminan pobres. Otros llegan a ricos y terminan pobres. Pero hay muchos que después del ring viven dignamente y mueren de ese modo).
El lugar común que deposita a los pugilistas en el fondo del tarro social es otro insoportable prejuicio de la clase media, siempre atenta para lamer botas de poderosos, parada en los hombros de los más débiles. Fue, es y será así. También en la Argentina, donde mañana volverá a festejarse el Día de un modesto trabajador, deportista o no. Esta disyuntiva es un mero entretenimiento para personas que jamás polemizarían acerca de la esencia del oficio de albañil, minero, aviador o policía, y mucho menos reclamarían la abolición de esos oficios, dado que necesitan de ellos para vivir sin sobresaltos. Es decir, todo lo contrario de lo que significa calzarse los guantes para pelear por una vida que valga la pena.

jueves, 11 de septiembre de 2008

(SET-11) IMPRESIONES EN COLOR

De pronto, la breve y grasienta pantalla dominada por el cielo azul de Manhattan, toma el color de la pared en el vencido bar que le sirve de soporte. En un segundo, la polvareda sale del cuadro y cubre de blanco helado los campos de Malvinas, los ojos asombrados de ochocientos cadáveres argentinos. Enseguida es morada y violeta sobre el amarillo de cien mil rostros y sobre el ya nunca verde de las plantas en Hiroshima. A un paso, revienta de naranja y de napalm encima de millones de vietnamitas que corren desnudos por la carretera. Ahora es gris interminable bajo las tribunas del estadio nacional de Santiago de Chile, mientras las rojas manos de un cantante son presa del serrucho y luego contenido de un balde. Finalmente, es negra como la milenaria noche de la suerte palestina. El cículo se cierra frente a la vieja ceguera de la memoria. Al abrirse, el cielo azul de Manhattan sigue gobernando la pantalla de tv. Y estamos de duelo, nos dice -en sobreimpreso- el presidente De la Rúa.

SARMIENTO RACISTA

Se conmemora hoy el 120º aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, presidente, político, escritor, educador e injusto propietario del podio eterno entre los próceres de nuestra historia oficial, compartiendo medalla y toneladas de bronce liberal junto con Bartolomé Mitre, el padre de esa misma historia unidireccional que supimos conseguir y padecer.
Sarmiento fue un racista.
Y ese calificativo no lo niegan ni sus apologistas. Lo que hacen desde siempre es batir el parche con aquello de que “no hay que sacar de contexto histórico, geográfico y político a los hombres y a los hechos de esa misma historia”. Poco convincente, para mi gusto. Tampoco, entonces, habría que sacarlo a Hitler, quien obviamente tiene menos prensa que el autor de ese maravilloso libro que es “Facundo”. Porque Sarmiento fue un enorme escritor, de eso no hay duda. Pero fue un racista.
La innumerable bibliografía que contiene frases, escritos, discursos y artículos periodísticos donde Sarmiento dio rienda suelta a su odio ancestral hacia todo lo que fuese autóctono (la barbarie), cierto que escasamente incluída en las universidades argentinas y jamás citada en las escuelas primarias y medias, es inversamente proporcional a la difusión de la también innumerable biblioteca que trata de justificar las barbaridades que Sarmiento pronunció o llevó a la práctica en defensa de la “civilización”, esto es, nada que no fuera inglés o estadounidense, como contracara de cualquiera cosa (hombres y cosas) que surgiera del suelo donde él mismo nació, aunque nunca consideró propio, en el íntegro sentido de la palabra.
Sarmiento odió a los indios, a los negros argentinos, a los gauchos, a todo el arco latinoamericano e inclusive a los españoles, a quienes consideraba una raza inferior europea. Está en sus libros. Jamás desmintió nada. Sarmiento tenía un estilo literario y oratorio tremendo, a la altura de las diatribas hitlerianas, por contenido e intensidad. Ocurre que la historia y la geografía le jugaron en contra. O lo hicieron jugar en el patio de atrás, con la lógica decepción que ese hecho le provocó. Entonces pretendió trasladarnos al primer mundo de su época en brazos de una “educación para todos”, o sea, para todos los que desde ese momento, con guardapolvo blanco unificador, colocaran los cimientos y los pilotes de una verdadera colonia, no una colonia de cuarta categoría. Si haremos las cosas, las haremos bien, podría haber lanzado en algunos de sus encendidas proclamas de barricada inútil, a favor de los imperios y en contra de la propia sangre.
Un reciente contrapunto protagonizado en Página 12 por Osvaldo Bayer y el ministro de educación macrista Mariano Narodowski es más que ilustrativo en este asunto. Allí Bayer rescata el sesgo educador de Sarmiento, al tiempo que demuele su figura al considerarlo, como en este post, un racista hecho y derecho. La polémica con el funcionario pro-porteño surgió de la inconsulta decisión de Mauricio, consistente en considerar obligatorio para los alumnos primarios porteños, cantar el Himno a Sarmiento en todos (sí, todos) los actos escolares del año lectivo. La idea de Macri (ya puesta en práctica) no sorprende para nada. Él es hijo de la educación sarmientina. Como lo somos todos los argentinos, sólo que él (su partido, su clase social, su entorno) interpretaron perfectamente las ideas del intocable sanjuanino (el mendocino era Nicolino Locche). Lo triste es que el resto nos educamos con los mismos principios, contrarios a toda idea de Nación soberana, independiente e igualitaria. Porque si hay una contradicción suprema en la historia nacional es la coincidencia de liberales, conservadores, socialistas, radicales (y no pocos peronistas, aunque no el peronismo orgánicamente) en ejercer la defensa de la figura de Domingo Faustino, sin contraponerla automáticamente con quienes fueron sus enemigos, esa “lacra bárbara” que Sarmiento denostó, persiguió, mandó a asesinar (Peñaloza) y hasta a festejar asesinatos. Volvemos a Bayer, a Página 12 y a los libros del ex presidente.
Escribió el prócer: “Un día vendrá al fin, que lo resuelvan, y la esfinge argentina: mitad mujer, por lo cobarde, mitad tigre, por lo sanguinario, morirá a sus plantas…” Esto lo dijo por Rosas, pero obsérvese (y al diablo con el contexto) lo que Domingo pensaba de la condición femenina.
Y otra: “Hubiérase explicado el misterio de la lucha obstinada que despedaza a la República. Hubiérase asignado su parte a la configuración del terreno y a los hábitos que ella engendra: su parte a las tradiciones españolas y a la conciencia nacional, inicua, plebeya; su parte a la barbarie indígena; su parte a la civilización europea”.
Y otra (también extraída del “Facundo”): “España, esa rezagada, unida a la Europa culta por un ancho istmo y separada del África bárbara por un ancho estrecho”. He aquí también un mazazo para el África negra, que luego trasladó al terreno local cuando saludó la masacre de negros nacionales en la Guerra contra el Paraguay, esa guerra de la Triple Alianza donde los liberales como Mitre y Sarmiento siguieron las órdenes del imperio inglés para destruir al Paraguay, en ese tiempo el único país sudamericano antiimperalista y autónomo, el más adelantado en 1865 y el más progresista, tanto, que generó la inquietud irracional de las potencias europeas, que conchabaron a sus gerentes sudamericanos para llevar un (otro más) plan de exterminio.
Y una más: “Dicen que somos amigos de los europeos y traidores a la causa americana. ¡Cierto!, decimos nosotros ¡somos traidores a la causa americana, española, absolutista, bárbara ¿No han visto revolotear por ahí, sobre nuestras cabezas, la palabara ’salvaje?’”.
Y dale: “Las fusión en nuestra tierra de españoles, indígenas y negros ha resultado un todo homogéneo que se distingue por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial, cuando la educación no viene a poner espuela (¿?)”.
Bueno, el remate podría ser su hito que trasciende los siglos: “No ahorre sangre de gaucho”. Y su mejor contribución, el haber contratado maestras de Estados Unidos para educarnos según sus normas imperialistas, que no otra cosa vinieron a hacer aquí (¿o que se creía, que vendrían a formar individuos revolucionarios?). Sarmiento es el padre de la educación argentina, como Roca es el padre del progresismo. Uno educó para la colonia y la entrega, el otro asesinó más de un millón para que fuéramos modernos. Nadie les quita esas medallas. Y acaso por eso Macri quiere reivindicar a Faustino, obligatoriamente, como manda su prosapia democrática, en las escuelas de la ciudad. En una de ellas, ubicada en el barrio de Flores Sud, y citada por Bayer en su nota, en setiembre de 2007 los alumnos de séptimo grado se negaron a cantar ese himno el Día del Maestro. El director, Enrique Samar, les pidió que fundamentaran esa decisión. Los alumnos lo hicieron y el himno no se cantó. Eso fue en la era pre-Macri. Veremos este año.
Como colofón, y a tono con el tufillo oligárquico-campestre que todavía nos invade con su vaho, vale otra historieta reciente. Unos días después de concluído el conflicto con el triunfo de los dueños de la tierra y del voto de Clotocobos, se reunieron (entre otros) en el Alvear Palace Hotel para festejar una nuevo aniversario de la fundación de la empresa azucarera Ledesma, nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz y Luciano Miguens, con el octogenario titular del emporio jujeño: Carlos Pedro Blaquier, el mismo que consumó junto a las fuerzas armadas y de seguridad el recordado “Apagón” entre el 20 y el 27 de julio de 1976, durante el cual fueron secuestrados 400 trabajadores y delegados del ingenio, 30 de los cuales aun permanecen desaparecidos. Ellos lo hicieron: cortaron la luz con el beneplácito y la orientación de los Blaquier y consumaron una de las tropelías más aberrantes de aquel tiempo. Nosotros, mientras tanto, seguimos consumiendo el azúcar de Ledesma… Y aquí viene la relación:
En carta de lectores publicada el 20 de enero de 2001 por el diario La Nación (¿qué otro?) y con el título de “La Envidia Igualitaria”, Carlos Pedro Blaquier dice estas cosas, entre muchas más; “La propia naturaleza ha puesto en los hombres muchísimas y muy grandes desigualdades, pero los hombres mejor dotados han sido siempre minoría. Son muchos menos los que se encuentran en los sectores más altos de la escala, que los que se encuentran abajo. Pretender eliminar estas desigualdades es ir contra el orden natural de las cosas y desalentaría a los más aptos para realizar la labor creadora del progreso ¿Qué aliciente tendrían en manifestar sus talentos si recibieran el mismo trato y los mismos beneficios que los menos dotados?”
Y sigue: “Es comrpensible que por las características de la naturaleza humana, los de abajo se consideren injustamente tratados e intenten sustituir a los mejor dotados. Eso es lo que con toda razón se ha llamado “La Envidia Igualitaria”.
“Conozco demasiados argentinos que se han destacado en el exterior. Saben que si se hubiesen quedado en el país no habrían tenido la oportunidad de manifestarse como hombres excepcionales y estarían ubicados en la extensa franja de los mediocres. Hace pocos días, Domingo Cavallo dijo que nuestro presidente de la Nación (por ese tiempo Fernando de la Rúa) será el SARMIENTO del siglo XXI ¡Ojalá que tenga razón! Sarmiento trajo grandes maestros al país y creó las estructuras básicas de un buen sistema de enseñanza. Varias décadas después hicimos las cosas al revés. Hoy los resultados culturales y educativos de este cambio de rumbo están a la vista”.
Bien, la carta de Blaquier nos pone cara a cara con la Argentina racista, que no solamente anida en la alta burguesía, sino -y lamentablemente- en extensos bolsones de la clase media. Miles y miles de veces por día en nuestro país, alguien pronuncia su “negro de mierda” personal y patético. Y no habrá nadie que nos salve de ese oprobio, por más campañas callejeras de concientización que se les ocurran. El virus lo inocularon antes. Claro que el racismo es esencialmente europeo (y de ahí venimos casi todos). Claro que los estadounidenses vienen también de allí. Pero todo bien regado y sazonado con la ideología y la portentosa labia del gran Maestro, el gran civilizador, el incuestionable reproductor argentino de una patología que siempre amenaza con reventar el mundo: el racismo (y no sólo el antisemita), una adquisición que circula por muchas cabezas en nuestro país, que encarnan tanto oligarcas como muchos docentes; que saludan los Macri y los Blaquier, en fin, todos los que promueven ¡Gloria y loor, al gran Sarmiento!, como reza el himno que su hijo, señora, también entona, obligatoriamente, en cada acto de la escuela pública porteña.
Sarmiento fue un racista. Y también muchas otras cosas. Porque nobleza obliga, dijo mi amigo, el contexto.

sábado, 6 de septiembre de 2008

BALANCE DEL GORILISMO OLÍMPICO

Como ex profesional del rubro y actual docente de Periodismo Deportivo en varias escuelas porteñas, me atrevo a formular algunas apreciaciones, a tono con el clima olímpico que comienza a desvanecerse después de sacudir o abrumar, usted dirá, todo como balance del balance, cuando Beijing comienza a ser un recuerdo. 1- La gran mayoría de los periodistas deportivos argentinos actuales adolece de las mismas carencias que el resto de sus colegas, es decir, conocen poco de historia argentina y menos de historia internacional. Obviamente, no tienen capacidad para establecer comparaciones de ningún tipo. Saben qué es bueno pero no qué es mejor, porque no tienen marco de referencia. En segundo lugar, les caben las generales de la ley, esto es, también son mayoritariamente gorilas y -como sus pares de las secciones de política y economía-siempre tratan de llevar agua para el molino antiperonista, o sea, inocentemente o adrede, juegan para los dueños del poder, en este caso mediático, actual herramienta básica para sojuzgar a los pueblos, con más prolijidad que antiguas ordalías militares. Por ejemplo, fustigan a la Secretaría de Deportes por el bendito "apoyo" que ni siquiera saben qué es, ni a cuánto asciende, porque están muy ocupados con la rodilla de Martín Palermo. 2- Aclaración sobre las supuestas calamidades provocadas por el peronismo. Es curioso, deportivamente. La máxima cosecha de medallas olímpicas (8) se obtuvo en 1948, y no fue en deportes colectivos, como ahora se quiere minimizar. Hubo dos oros en boxeo y uno en el (nada menos...) legendario marathon. También se logró un oro en Helsinki 52 (remo). Y desde allí hasta 2004, nada de nada dorado. Habría que preguntar por cuáles razones, a los que gobernaban el país cuando se realizaron los Juegos de los años 1956-60-64-68-72-76-80-84-88-92-96-2000. Sí, ¡bingo!: ningún peronista, salvo Menem, que en 1992 y 1996 era ya la antítesis del peronismo. Extrañamente, después de 52 pirulines, Argentina volvió al podio de oro en 2004 y 2008, con 4 preseítas para sumar a las antiguas 13. Creo que K y CFK son peronistas. 3- La política deportiva argentina siempre fue de apoyo a todos aquellos que logran las marcas mínimas exigidas por el COI. Con esas marcas, en otros países los mandan a juntar remolachas. Si aquí hiciéramos eso, imagínense lo que dirían esos deportistas sin chances sobre el bendito "apoyo". En Cuba, por caso, si tienen tres candidatos a una medalla, mandan al mejor, y los otros dos, inmensamente arriba de las marcas mínimas, se quedan en la Isla. Es otra política. No sé si mejor o peor. Los resultados numéricos indican que es mejor, pero la opción cubana por los más aptos, no parece tan buena. 4- No es cierto que nuestro país se destaque sólo en deportes colectivos. El boxeo (individual por antonomasia) es el deporte que más medallas le dio a la Argentina en JJ.OO. Total de 22, con 7 de oro. Tuvimos también medallistas en natación, atletismo, remo, tiro, yachting, yudo, equitación, la reciente en ciclismo, etc. Lo del fútbol y el basquet es coyuntural, olímpicamente hablando. Brasil nunca fue campeón olímpico de fútbol, por caso. Y no es que le falten ganas. 5- Como bien dice algún estudio incluído en interesantes posts deportivos, Argentina está donde tiene que estar. Y no está mal. Porque si no, habría que hablar de otros temas, ajenos al deporte, aunque siempre relacionados. El ejemplo de Dinamarca es interesante. Se trata de uno de los cinco o seis paises del mundo donde no existen desigualdades sociales (junto con Suecia, Noruega, Finlandia, etc). En los Juegos del 2004 ocupó el puesto 37º en el medallero, uno arriba de la Argentina (que ahora mejoró, de 38º a 34º). Cuando los daneses hablan de deporte se refieren al deporte que se practica recreativamente, no al que se ve por tv. Y nadie mata a nadie por un fallo equivocado de un árbitro. Les importa un comino la medallita. En su constitución, como en todas las del mundo, no existe el derecho o la obligación de lograr triunfos deportivos. Como debe ser, primero está la alimentación, luego la salud, luego la educación. Sólo que ellos no lo enuncian. Ellos lo hacen. Aquí tenemos periodistas deportivos quejosos por la falta de medallas pero (me incluyo) infinitamente peor educados que los daneses, a quienes -entre otras barbaries liberales que nosotros padecimos y padecemos- el racismo sarmientino no les tocó ni de lejos. 6- La última, también para apurados comunicadores de malas nuevas: cuando los deportistas argentinos arrasaban en todas las disciplinas durante el primer peronismo //campeones mundiales de basquet, primer campeón mundial de boxeo (Pascual Pérez), triple campeón mundial de Fórmula Uno (Juan Manuel Fangio), campeón mundial juvenil de ajedrez (Oscar Panno), más de 100 medallas panamericanas, etc.//, cuando todo eso ocurría, la "gente" (esto es, la clase media de aquel tiempo) decía que Perón invertía fortunas en el deporte porque quería salir en las fotos con los triunfadores. Y hoy dirían que "se despilfarra irresponsablemente el dinero (de esa misma) 'gente' ". Porque si de algo somos campeones olímpicos, es de gorilismo, ese increíble matrimonio contraído entre ignorancia e intolerancia, que nos baja de cualquier podio desde 1945.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

¡LLAME YA!

Kevin Insaurralde dice que perdió 80 libras gracias al infalible tratamiento reductor de peso que 28 canales de cable promocionan al mismo tiempo y con idéntico fervor publicitario a toda hora y hacia toda Latinoamérica. Otros quince ex obesos fatigan la pantalla con sus viejas fotografías apaisadas y sus flamantes imágenes verticales que demuestran el éxito del sistema Jorgito Fat Fast, creado, patentado y facturado por un experto sexagenario que luce su abdomen empotrado, junto a alegres veinteañeras consumidoras de la chatarra que todavía no pulverizó sus curvas anhelantes de protagonismo, aunque más no sea de la mano del maestro reductor (¿o reducidor?) de panzas imposibles, campeón de la turgencia y de la tonicidad, superidóneo del placer sin aburridos medicamentos, medicina mentirosa y médicos obsoletos. Todo envuelto para regalo y para felicidad de los gordos y gordas del patio trasero, que llaman YA y obtienen el premio a su constancia y tenacidad televisivas. Todo bien, salvo un detalle. Parece que Kevin encontró las 80 libras que había extraviado al comienzo de estas líneas. O por lo menos eso indica su apariencia, que el mismo día despotrica desde la tribuna de un programa casamentero emitido en Miami, al que acudió -seguro que sin permiso del experto- para confesar que no consigue novia ni trabajo fijo, a causa de una enfermedad glandular que padece desde niño y que desde niño le impide adelgazar. Por lo visto y oído, ahora Kevin cuenta con dos empleos temporarios, si es que no lo despiden del primero por transformarse en un gordito picarón. Algo es algo. Otro milagro incuestionable, probado, ratificado y garantizado por la imprevisible cultura del zapping.

sábado, 30 de agosto de 2008

EL ESPECIALISTA

El señor Funes de Rioja es abogado especializado en el fuero laboral. Desde hace décadas trabaja al servicio de la Unión Industrial Argentina, y su tarea escrita, oral o silenciosa consiste en conjugar los siguientes verbos: atomizar, desoir, dividir, restar, demorar, racionalizar, despedir, suspender, reducir, disminuir, achicar, presionar, objetar, interferir, cancelar, suprimir, derogar, impedir, evitar, desconocer, remover, apretar, apelar, denunciar, desguazar, optimizar, discontinuar, prorrogar, purgar, desacelerar, aconsejar, advertir, amenazar, confundir, desinformar, interponer, trabar, ganar, cobrar y sonreír. El señor Funes de Rioja es un artista en su trabajo; un orfebre, un gourmet, un sibarita, una eminencia. El señor Funes de Rioja es un conocedor de los verbos castellanos. El señor Funes de Rioja es un grandísimo.

martes, 26 de agosto de 2008

EL GRAN DIARIO ARGENTINO

Si por una vez la máquina fallara o si una mano traviesa pudiese establecer el desorden justiciero de las páginas; si por una vez cayeran los controles y mostrasen las cartas de la estafa, podríamos ver cómo un señor editorialista sin nombre se dedica a espantar clientes en el rubro 59 de los avisos clasificados, abogando por una clara y moderna educación sexual en las escuelas, mientras Vanesa y Romina te ofrecen sus tiernos servicios sin globito desde la página 7 del mismo ejemplar del mismo gran diario argentino.

sábado, 23 de agosto de 2008

OLÍMPICA MALA LECHE

El exitismo y el derrotismo argentinos son ampliamente conocidos. De todos modos, a veces es necesario hacer algunas aclaraciones para que tal exitismo y tal derrotismo no se impregnen de mala leche, olímpica mala leche en este caso. Como el clima destituyente sigue reinando sobre el territorio nacional y cualquier hecho que sucede motiva una réplica del tipo "si ganan, es porque hacen fraude" o "eran muchos pero los llevaron y les pagaron" o (desde el corner izquierdo) "no hablen de retenciones al agro mientras no tocan las de la minería", y así hasta el infinito del universo gorila y desestabilizante. Pues bien, los Juegos de China no podían quedar afuera del "tres tiros por diez pesos" contra el gobierno, que necesitaría jugar con dos arqueros para atajar los pelotazos que le disparan desde todos los ángulos, lo mismo da un Grondona que un Lanata, una maestra primaria que un taxista, una vieja boina radical que un imberbe clase media onda "mis viejos son peronistas pero a mí no me gustan los cabezas". En fin, el repertorio habitual, hoy repetido y amplificado por la cadena nacional desinformativa. Al deporte le llegó el turno. Con comentarios de este tono: "loco, dos medallas de mierda nada más. Me da vergüenza" o "el Estado no pone un mango y después la presidenta (obvio, la puta montonera) se saca la foto". Mercadería cada vez más berreta y extendida. Por eso viene bien lo de las aclaraciones, para aquellos que opinan desde la ignorancia histórica y geográfica, aunque con alta precisión para el chiste fácil y la ofensa barata. Acaso muchos de ellos, incluídos periodistas deportivos que desconocen hasta el color del pasto y el olor del aceite verde, necesiten refrescar sus neuronas antitodo, sólo con cargar la sesera con datos irrebatibles. Aquí van: entre 1924 y 1952, Argentina logró 13 medallas de oro en las distintas ediciones de los Juegos. Entre 2004 y 2008 consiguió las otras 4 que hoy redondean sus 17. Un número aceptable para Latinoamérica, donde sólo nos superan Cuba (que naturalmente pertenece a otro contexto) y Brasil. Pues bien, mientras arrecia el apedreo contra la presidenta y contra el secretario de Deportes (Claudio Morresi), se sugiere también un módico ejercicio de primer grado primario. Algo así como "Ema ama a mamá" dirigido al terreno del boludismo con etiqueta contrera, que chorrea desde cualquier pantalla, micrófono o asiento delantero de un techo amarillito. A ver, chicos: entre 1952 y 2004 transcurrieron doce citas olímpicas, muchos gobiernos argentinos democráticos, democratosos y dictatoriales, y miles de secretarios de Deportes. La pregunta no es ¿por qué no sumamos NINGUNA medallita de oro en 1956-60-64-68-72-76-80 (acá no fuimos porque papá-usa no nos dejó), sigo, 84-88-92-96-2000? La pregunta es por qué en aquel remoto 1952, con Perón en el gobierno (y con record de medallas en el 48) y en este período 2004/08 de los K, los aires deportivos olímpicos soplaban/soplan un poquito mejor en este barrio. Pusimos el cuello (dos veces) para la premiación dorada hace cuatro años y repetimos la ceremonia en Beijing. Ahora, que se hagan cargo de la reseña histórica los funcionarios del área de Aramburu (56) Frondizi (60), Illia (64), Onganía (68), Lanusse (72), Videla (76), Viola (80), Alfonsín (84 y 88), Menem (92 y 96) y De la Rúa (2000). Es decir, como solía proclamar mi abuelo: si esto no está clarito, mi culo es un centro de mesa. O la muralla china, diría hoy, para estar más actualizado.

martes, 19 de agosto de 2008

BARDACH: ANDÁ A NADAR...

Como fotos amarillentas, hoy cierro los ojos y veo tapas de El Gráfico con deportistas argentinos exhibiendo peinados Glostora y sonrisas Corega. Había remeros, esgrimistas, boxeadores, atletas, nadadores y ciclistas. Todos amateurs. Ninguno cobraba nada ni le pedía nada al Estado. El Estado sabía lo que tenía que hacer. Y lo hacía. Por ese tiempo fuimos también campeones mundiales de basquetbol y Oscar Panno campeón mundial juvenil de ajedrez. En los Juegos del 48, Delfo Cabrera ganó nada menos que el marathon, la prueba olímpica por antonomasia. Y la delegación argentina volvió con una ristra de medallas. Un tal Pascualito Pérez trajo también la de oro, gratis, como mandaba el código del amateurismo. No como hoy, que tenemos a Lionel Messi (que es bueno y es nuestro pero es profesional) desparramando rivales frente a la muralla china, y Brasil tiene a Ronaldinho. Pero bueno. Así son las leyes deportivas que piden y obtienen los sponsors publicitarios, sin que a los periodistas deportivos se les mueva un pelo. Hasta que hoy, sí hoy, cuando recordábamos que entre la segunda presidencia de Perón y el gobierno de Kirchner no habíamos obtenido medallas olímpicas doradas (los remeros Capozzo-Guerrero en 1952 y fútbol y basquet en 2004), hoy, el legendario ciclista marplatense Juan Esteban Curuchet, de ¡43! años se alzó con la apreciada presea (así se decía antes) en dupla con Walter Pérez, al obtener la prueba Madison (200 vueltas a un velódromo de 250 metros, es decir, 50 kilómetros a puro sprint y resistencia). Curuchet vociferó al micrófono que estaba orgulloso de ser argentino; Pérez besó la bandera en el piso, y ninguno recordó si habían recibido apoyo estatal (que primero debe ir a la alimentación, luego a la salud y luego a la educación). Pues ganaron igual. Creo que me emocioné frente a la pantalla del 7. Sobre todo porque eran ciclistas. Y enseguida recordé dos cosas: hace un mes medio, la nadadora cordobesa Georgina Bardach, en medio del conflicto del campo y tratando de sacar vaya uno a saber qué ventaja, disparó hacia los movileros de la cadena nacional sojera: "Si vengo con una medalla, no voy a ir a la Casa de Gobierno. No quiero que Cristina me reciba". Mientras Curuchet seguía llorando en el podio, después de su hazaña tras seis intentos olímpicos, pasaron los resultados generales. También los de natación. Bardach había logrado un extraordinario 37º puesto entre 38 participantes...Bueno, me dije, es lo que hace una nadadora: nada...

jueves, 14 de agosto de 2008

PIRATAS HONRADOS

De mis tiempos de estudiante universitario setentista tengo pocos buenos recuerdos. Uno es haber escuchado en ese ámbito al cantante español Paco Ibáñez, quien llegó por esos tiempos a Buenos Aires y brindó un hermoso recital con adaptaciones musicalizadas de enormes poetas connacionales suyos de las épocas de oro, desde Quevedo y Góngora hasta Luis Cernuda y Gabriel Celaya, pasando por Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti. Todo esto para decir que no recuerdo quién es el autor de este fragmento que va a continuación y meterle después un remate de actualidad barata y berreta: /Había una vez un lobito bueno, al que maltrataban todos los corderos/ y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado/ Todas esas cosas había una vez, cuando yo soñaba un mundo al revés.../ Evoqué estos irónicos versos, ayer, después de leer en algún sitio que un juez nacional citó a Luis D'Elía para que le explique por qué maltrató en Plaza de Mayo a un honorable ciudadano que venía aporreándolo desde diez cuadras atrás con el nunca bien ponderado sonsonete: "¿Cuánto te paga la conchuda, negro de mierda?" y otras lindezas de similar calibre. Lo evoqué con más claridad cuando, minutos después, leí en otro sitio que la semana próxima no sé qué comisión internacional relacionada con la prensa (lo mismo da) tratará en Buenos Aires el "amordazamiento" del periodismo argentino por parte del gobierno actual. Recordé a Paco Ibáñez y a su guitarra, aún con más fuerza, después de calcular a la bartola que no menos de un 90% de las empresas periodísticas argentinas (con la complicidad de la mayoría de sus empleados atorrantes y/o inútiles) están demoliendo la democracia y orinando en la puerta de nuestras casas desde hace cinco meses.

viernes, 8 de agosto de 2008

MOMPO COBOS

Mempo Giardinelli es un argentino bienpensante. Un escritor aceptable. Un buen tipo. Y un habitual opinador sobre todos (todos) los temas que -cree- merecen su parecer progre-chaqueño-literario-ex radical-centroizquierdista-no peronista-titular de una fundación destinada al bien común. Suele hacer catarsis en Página 12 y lo dejan. Hacen bien. Esta vez se topó con el culebrón de Forrocobos y no tuvo más remedio que ofrendarnos sus impagables e ineludibles reflexiones sobre el particular. Entre gracioso y patético nos dice que, en principio, Cloto le pareció algo así como una luz en la tiniebla, un tipo de convicciones, un demócrata de los que ya no hay. Fue sólo en principio, porque ipso facto Mempo confesó (nobleza obliga) que él esperaba que, para completar su altruista obra (es decir, votar en contra de su propio gobierno, favorecer a la oligarquía, acaso atrasar veinte años el reloj evolutivo nacional) Zorrocobos debía hacer carambola con la presentación de la renuncia, que así, sí, habría pasado a la posteridad como Probocobos, un ejemplo para las futuras generaciones de desprevenidos, que todavía relacionan al radicalismo con la decencia y (¡esto sí que es joda!) con la lealtad... Bueno, la nota se le fue a la banquina mientras enumeraba las supuestas quijotadas de Leandro Alem, Sabbattini, Repetto, Larralde, Lebensohn y demás intrascendencias pre-pos o pseudogorilas de cada época argentina. Está todo bien, Mempo, pero habría que agregar algunos ítems al glorioso historial ucerreísta, acaso para comprender finalmente hacia dónde apuntó el voto nopositivo de Lobocobos. Podríamos preguntarle a Osvaldo Bayer (no es santo de nuestra devoción, pero tampoco es un gil) si cree que don Hipólito Yrigoyen no tuvo nada que ver en las matanzas de la Semana Trágica y/o de la Patagonia Rebelde. Podríamos recordar asimismo que el doctor Roberto M. Ortiz fue presidente radical electo mediante fraude patriótico durante la década infame. Podríamos evocar que la fórmula de la Unión Democrática en 1946 estuvo integrada por dos radicales que siempre parecieron el nombre y el apellido de uno solo: Tamborini-Mosca (de ningún cobarde se hace historia y a veces ni se recuerdan los datos más elementales). Sin esforzarnos demasiado viene enseguida a la memoria que fue otro hijo de la UCR, el inefable diputado Ernesto Sammartino, quien ideó aquello del "aluvión zóológico", o trasladar al presente a millares de radicales gritando Viva la Patria el 16-9-55. O tal vez refrescar la traición del presidente Frondizi: traición a Perón, al peronismo y a toda la Nación, como un formidable antecesor de futuros entreguistas bien desarrollados. También podríamos quitarle la virginidad a Arturo Illia, para decir que no es de buen demócrata (pero sí de oportunista) aceptar una candidatura presidencial con el partido mayoritario proscripto y maniatado. Bueno, Mempo, paciencia que falta poco. Qué decir de Ricardo Balbín. Lo vemos desaforado, inflamado, con pelos hasta en los dientes (pocos gorilas como él) pidiendo a gritos desde su banca que el Congreso declarase la "subversión industrial", tumba de miles de delegados de fábrica. El mismo Chino que le diría tímidamente a Videla, el día del golpe: "no espere que lo aplauda, pero no voy a poner piedras en su camino" ¡Ja! Grandeza radical. A ver, Mempo. Hubo durante el proceso más de 600 embajadores e intendentes radicales (incluídas ciudades chaqueñas). El final es conocido. Raulito y la denuncia de un surrealista golpe militar-sindical como debut antiobrero de su gobierno insípido y descafeinado: dos hiperinflaciones, el oprobio del punto final y la obediencia debida (que hoy, 20 años después, se está reparando com se puede); La Casa está en Orden, el Pacto de Olivos y el raje anticipado, como buen boina blanca que se precie. Nos queda, amigo Mempo, su ex amigo De la Rúa: blindaje, megacanje, inédita reducción de salarios (13% ¿no?), la monumental estafa de la Flexibilización Laboral (como cadete de las cámaras empresarias llevando cheques a senadores corruptos), veinte muertos como tendal y, obviamente, helicóptero. Ah, Murphy y Gordila también tienen la pluma y el martillo en el orillo. Ella, además, como funcionaria judicial de la dictadura sabe bastante de la masacre de Margarita Belén (fue en el Chaco, Giardinelli) En fin... Digo yo, Mempillo. Es lógico que millones de argentinos (¿15, 20?) crean que (I)nodoroCobos es un héroe. Pero no le cabe a usted, como lloriqueó desde la contratapa. Menos mal que el vice le despejó la duda más rápido que temprano y ahora va por el premio mayor, como hidalgamente se reconoce en la nota. El premio mayor para un radical, se sabe, puede ser que un toro castrado lleve su tercer nombre de pila o poder robar con las fotocopias franjamoradas en las Facultades; figurar segundo en la fórmula directiva de una sociedad de fomento o, en el mejor de los casos, ser ovacionado por oligarcas que, hace rato, aprendieron a rosquear con pusilánimes mientras le prenden la cucarda en la solapa y aguantan la carcajada.

jueves, 17 de julio de 2008

LA COLONIA ESTÁ EN ORDEN

Claro, en una sociedad donde ya no existe ningún tipo de valor, ningún tipo de límite, donde reina la amoralidad en las relaciones, donde gobiernan las minorías y las mayorías son rehenes, aquí y así, todo es posible. Lo políticamente correcto en la Argentina de hoy es ser apolítico, o pro-campo sin conocer el color del pasto; es ser ateo, agnóstico, evangelista o seguidor judío del rabino Bergman (atacado a huevazos por otros judíos a los que él considera no genuinos). Lo políticamente correcto es ser burgués o clasemierdero con ínfulas de ascenso que jamás se concretarán, pero que mientras tanto, cuando la clasemierda ha sacado la cabeza a la superficie gracias a un gobierno de negros peronistas, vale para hacer causa común con esa Sociedad Rural que, una vez usada (prontito) la arrojará como forro al fondo del tacho.
No importa un rábano si las mayorías argentinas son pobres, católicas y peronistas. Porque queda mal hasta decirlo en público, y mucho menos en televisión, donde reinan el puterío y los movileros analfabetos, incapaces de construir una frase en español, aunque medianamente dotados para leer el cuestionario que extiende el patrón del medio "independiente" para acosar al gobierno que, como máximo pecado, ganó legítimamente en las urnas, no reprimió y devolvió la dignidad a los únicos que merecen tenerla, por lo visto.
El conflicto con la oligarquía campestre y sus cipayos a sueldo vil, ha puesto al país patas para arriba. Los que roban desde 1806, los que mataron indios, los que cobran en dólares, los pequeños productores que alquilan un campò de 100 hectáreas por 6.000 pesos mensuales y se rascan el higo, los que jamás pagan los impuestos (es para la gilada), los que tienen en negro a peones de 800 mensuales, los que tiran a la banquina miles y miles de litros de leche, los que desabastecen y encarecen todos los productos, esos, han ganado una batalla. No la guerra. Lo bueno es que han dado la cara. Ya no son apolíticos. Ahora son, entre otras cosas, RACISTAS, convictos y confesos. Qué decir sino del vice de la Rural, Biolcati, cuando disparó que "el nuestro es un piquete de gente blanca" o del titular de CRA, Llambías, cuando ubicó al peronismo "ahí enfrente, en el zoológico", como en 1953. Son RACISTAS, esencialmente, y además fascistas y golpistas. Son basura capaz de abrazarse con los trostkistas de Ripoll, con Rodríguez Saa, con Barrionuevo y hasta con Castells, es decir, con el circo de los tiranosaurios. Les da igual, todo sea por la caja. No tienen, ni tuvieron ni tendrán vergüenza, así como no tienen país, por más que se envuelvan en una bandera prestada o canten zambas desafinando letra y música, porque lo de ellos es el hip hop, lo que funciona en los lugares donde dilapidan lo que roban, lo que no quieren dejar de multiplicar, ni repartir ni oler a nadie.
El conflicto ha terminado, temporariamente, con el triunfo de la antipatria, el cipayismo y la dependencia, no sin la inapreciable colaboración de un miembro del partido político más abyecto, siniestro y cobarde fundado en nuestra República (perdón Alem, perdón Hipólito). Frondizi traicionó a Perón; Illia fue candidato con el peronismo proscripto; Balbín pidió a los gritos en el Congreso la matanza de delegados sindicales (subversión industrial, decía ese sorete); Alfonsín nos regaló el punto final, la obediencia debida, dos hiperinflaciones y el Pacto de Olivos con un Menem ininputable, que bien podía haber sido radical también; De la Rúa nos esquilmó con el megacanje y el blindaje y coronó haciendo de valijero de las cámaras empresarias para sobornar senadores que votaron la Ley de Flexibilidad Laboral. Todos los mencionados pertenecen o pertenecieron al partido político del señor Cobos. Y una enorme responsabilidad le cabe a quienes sugirieron su nombre (y especialmente su condición de basura radical) para integrar una fórmula transversal (?) Pues bien, Julio César Cleto Cobos anotó su nombre con letras de oro en la magna lista de traidores a la patria, horripilante nómina que desde ahora integra, por ejemplo, con el hijo de Julio A. Roca (pacto con Runciman), Pinedo, Martínez de Hoz, Prebisch, Alsogaray, Cavallo, Vandor, Menem, De la Ruina, Chacho Álvarez, y tantos otros. Este bueno para nada ni siquiera tuvo testículos para decir "mi voto es negativo". Dijo: "mi voto no es positivo"... La historia me juzgará". En estos casos, debería saberlo Cobos, la Historia juzga sumariamente, dado que nadie desinteresado saldría en defensa de un traidor a la Patria. Desde hoy, aunque mañana nadie lo recuerde, es puro estiércol. Como decía el general Perón, "es como todos los radicales, bosta de paloma, no tiene ni olor". Párrafo final para la resurrección de la Unión Democrática: oligarcas, Bergoglio, radicales, lilistas, socialistas y hasta trostkistas (debutantes). Faltaba Drácula y gritaban ¡Bingo! Y el colofón para la prensa "independiente", desde Morales Solá y Magdalena hasta el último oligofrénico de TN. No serán juzgados, ni siquiera eso. Como en el caso de Cleto, de ningún cobarde se hace historia. Son los herederos del virrey Sobremonte y pueden gritar a coro con aquel insigne español (letra de Raulito): ¡LA COLONIA ESTÁ EN ORDEN!

martes, 17 de junio de 2008

CABECITAS DE TEFLÓN

Escribo un día después del 53º aniversario del bombardeo a Plaza de Mayo, donde los aviones de la Armada Argentina descargaron tres toneladas de proyectiles y dejaron un saldo de mil muertos y trescientos heridos, entre militantes peronistas y simples transeúntes. Nadie fue preso por esa masacre. Nadie fue juzgado. No hubo ninguna información oficial. Mucho menos una autocrítica. El verdadero objetivo -concretado exactamente tres meses después- era derrocar a un gobierno constitucional, legítimamente elegido por el pueblo. Los cabecitas de teflón de aquella época (¿cabezas de Marmicoc, tal vez?) festejaron el evento, como festejarían el 16 de septiembre siguiente la caída del gobierno. Ese día salieron a la calle todos (clase media, oligarquía, cúpula de la Iglesia Católica, radicales, socialistas, comunistas, conservadores y radicales) a vivar a la dictadura naciente, insólitamente autodenominada "revolución" libertadora (?). Pues bien, anoche nomás, los nietos de aquellos festejantes volvieron a salir a la calle con sus cacerolas, ahora de teflón, para pedir el derrocamiento de otro gobierno constitucional, pero no se sabe a pedirle a quién. Hoy no existen militares disponibles, lo que prueba que los uniformados son más inteligentes que los civiles cabecita de teflón. Y entonces todo se limitó a berrear las conocidas consignas nazifascistas y trogloditas de este sector de la sociedad argentina. Desde "que se vaya la prostituta" hasta "basta de negros de mierda"; desde "nuestros piquetes son de gente blanca" (Biolcati, el 2 de la Sociedad Rural dixit) hasta "por supuesto que con los milicos estábamos mejor", confesión vomitada por tres de cuatro requeridos por el famoso movilero de CQC tras el partido de rugby Pumas-Escocia.
Eso lo vimos el lunes por la noche. Veinticuatro horas antes, en el programa televisivo del Teflón mayor Mariano Grondona, pudimos registrar otras perlas no menos interesantes sobre la actualidad, transmitida en cadena por los medios de teflón, o sea, todos los medios. 1) Alegremente, Elisa Carrió convocó "a la desobediencia de las fuerzas de seguridad", en otra clara manifestación de golpismo que cualquier juez despabilado debería haber respondido con una citación a Tribunales. 2) Más alegremente, el ingeniero De Angeli (Blumberg con boleadoras) se explayó a voluntad por enésima vez durante esa jornada (con más horas/pantalla que un Boca-River) y se fue tan de boca que terminó diciendo que "hay que terminar con la concentración de la riqueza", lo que prueba su enorme condición de imbécil a sueldo, aunque impresentable finalmente hasta para sus propios auspiciantes, seguramente estupefactos ante la frase digna de cualquier cuadro político oficial, a los que la gauchocracia moderna denomina alternativamente desde "zurdos montoneros" hasta "lopezrreguistas", en una parábola que -lamentamos la repetición del epíteto, pero no hay otra- sólo un imbécil podría adquirir, sin haber ingerido antes una dosis letal de gorilaje sin retorno. Para el final del programa del sofista Grondona, y esto sí que vale la pena, Mauricio (que es, pero en serio) se despachó con esta pepita de oro para la posteridad: "si seguimos siendo el granero del mundo, por qué no arreglamos este asunto de una vez, y así aprovechamos el mercado chino y el indio, que nos demandan alimentos a los gritos. Para venderles maquinaria pesada ya están los alemanes...). Y lo dijo sin ponerse colorado. Ya entendimos (hace mucho). Un país de una sola vía, únicamente agroexportador. Nada de industrialización (a ver si somos libres, independientes y autónomos. Dios nos libre...). Pues bien. Ese es el verdadero pensamiento de los cabecitas de teflón. QUEREMOS SEGUIR SIENDO COLONIA. Vivimos siempre bien con lo que la tierra da. Y, esencialmente, porque la tierra es de 2.000 familias (ahora empleadas por Monsanto y cía). En realidad, la idea de vivir de la tierra no sería mala, si la tierra se repartiera en partes iguales entre 40 millones de argentinos. Seguro que en ese caso, los cabecitas de teflón saldrían a la calle pidiendo el monopolio industrial para las 2.000 familias, mientras sus estrechos colaboradores clasemierderos de la idiotez inútil (que serán aplastados finalmente por sus propios patrones, como siempre) plantarían radicheta o rabanito en un cuarto de hectárea, llorando su condición de terratenientes ¡Salud a los mártires del 16 de junio de 1955! Sólo un infradotado no distingue el antes del después.

lunes, 9 de junio de 2008

Fwd: FW: Consoladores para todos

Este es un texto de lectura obligatoria para cualquier argentino inteligente. El humor es fundamental para aliviar nuestras penurias.Y también sirve para que muchas personas ingresen de su mano a la realidad argentina actual. Lean y verán. Yo no soy el autor, y al final está el crédito, como corresponde. Muchas gracias. ENRIQUE MARTÍN.

CONSOLADORES PARA TODOS

Un día como hoy pero de 1980, suponéte, que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener de pedo. Hacía consoladores para la Argentina porque mis costos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de India eran mucho más baratos. En fin, suponéte que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fabrica podía producir solamente 5 ctvs. más. Esto en las mejores épocas. En otras, suponéte, que directamente perdía plata. Ahora, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 ctvs., con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos y es así que ellos vendían más consoladores que yo.
Para fines de los ´90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco. Ahora, suponéte que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda la sociedad entera tiene que pagar el costo: luego de una devaluación los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.
El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de la moneda devaluada sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma y la goma es un derivado del petróleo y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, como la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, del Estado. Es así que, entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.
En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad bárbara de 35 por ciento por cada peso que invierto. Encima, se reactivaron todas las fábricas del país, creció el trabajo y los salarios. Ya van 5 años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad está tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresario, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.
¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se rebelan, se cansan de que los chinitos no se pongan las pilas en la catrera y salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas -desesperadas- haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades. En China, el gobierno declara la Emergencia Sexual y saca una Ley de Seguridad Consolante: abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar en la China. El precio internacional de los consoladores se dispara, un consolador sale dos, tres, hasta cuatro veces lo que salía antes.
A mí me viene al pelo. Suponéte que, de pronto y por una cuestión ajena, por cada peso invertido puedo sacar hasta dos pesos con treinta centavos, ¡una rentabilidad del 130 por ciento! De golpe, hacer consoladores no sólo es una actividad que me permite vivir bien, ahora me permite hacerme millonario. Y eso que sigo siendo un "pequeño productor de consoladores" , que no es lo mismo que "productor de pequeños consoladores" . Así y todo estoy ganando, suponéte, 40.000 pesos por mes. Chocho.
¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas se vuelcan masivamente a la industria del consolador porque todos quieren hacer mucha plata, obviamente. Como consecuencia, en Argentina pasan tres cosas:
1. Todos los consoladores se venden al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto o al mismo precio que se paga afuera (carísimo). Como nuestros sueldos están devaluados y están devaluados para que se puedan fabricar un montón de cosas, esta consecuencia es absolutamente injusta ya que hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprarlos.
2. Como consecuencia de que muchas fábricas se cambian al rubro de los consoladores de goma, se dejan de fabricar muchas cosas y al haber menos cantidad de esas cosas, aumentan de precio, con lo cual nuestros sueldos pierden poder adquisitivo con respecto a todos los productos.
3. Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumenta de precio. Antes valía 100.000 pesos, ahora vale 500.000 pesos. Entonces yo ahora ya ni siquiera trabajo. Directamente me conviene alquilar mi fábrica a otro que la trabaje mientras yo me rasco el higo todo el día. Vienen fondos de inversión, pooles de si-entra, y empiezan a alquilar fábricas en todo el país y las dedican a la producción de consoladores.
El gobierno, entonces, tiene que hacer algo. Porque la gente lo votó por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos alcancen para vivir, lo cual es lógico. La gente aceptó pagar el costo de la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo y, por ahí, en el mejor de los casos, progresar.
Y lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del 30 por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones; cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, mucho: 30 por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.
Suponéte que, entonces, yo soy un tipo muy irracional y egoísta. Suponéte que además no tengo memoria, no me acuerdo de lo mal que me iba antes y me olvido, además, de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que a mí me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y me pongo a armar un gran quilombo. Corto las rutas y no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, etc.
Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones antipopulares y desestabilizadoras: "Consoladores= Patria", "Paja o Muerte", "Todos somos Consoladores" , "No al Aborto, Sí al Consolador", "Con los Consoladores estábamos mejor", "K tirame la goma".
La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación. Suponéte que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.
El gobierno no me reprime, es sumamente racional al respecto del manejo del conflicto, entonces yo me aprovecho de esa situación y radicalizo mi protesta. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta, ahora lo apoyan, con lo cual todo me sale redondo.
Hasta acá la historia es igual a la del campo. Pero suponéte que en vez de pasar lo mismo que pasa con el campo, en el conflicto de los consoladores pase otra cosa. Suponéte que de golpe, el gobierno dice: "Bueno, tenés razón. Te voy a sacar las retenciones móviles." Yo me pongo re contento, hago un acto en Rosario y salto de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, el Pro y la Carrió que apoya cuanto consolador se le cruza. Gané la batalla.
Al otro día, el gobierno dice: "Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo y además dejé de comprar dólares para mantener el tipo de cambio y, además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas con el banco y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan los sueldos que quieran y voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles de alojamiento populares y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país."
Entonces, aumenta la goma en dólares. Y el costo del trabajo aumenta a valores europeos. Y encima tengo más presión fiscal y se me va un 33 por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el dolobu. Para colmo, se revalúa la moneda porque ya el gobierno no sale a comprar dólares, con lo cual la diferencia que hacía antes en el mercado internacional se achica. Ahora no tengo retenciones y, aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando tenía retenciones.
Un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minitas vuelven todas al lecho masculino porque los chinitos se pusieron a estudiar tantra como locos y ahora pueden mantener una erección durante 48 horas seguidas. El sexo adquiere la calidad de "Actividad Protegida por la República Popular China". Por efecto de la transnacionalizació n de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, viejo y peludo nomás, vuelve a ser el mejor amigo entre las chinitas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba, la humanidad entera se encamina hacia una época más feliz.
Suponéte que en Argentina ahora nos tapan los consoladores. No nos sirven para nada. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otra cosa. No nos tecnificamos, no nos modernizamos, no diversificamos nuestra producción, en fin, se nos pasó el tren.
Ahora mi actividad no tiene ni renta extraordinaria ni el apoyo del estado. Suponéte que tengo miles de cajas llenas de penes de goma y que me los tengo que meter en el culo.
Suponéte.
http://www.undiaperonista.blogspot.com/

martes, 1 de abril de 2008

OBSCENIDADES

Históricamente, la clase media argentina le pide a la Nación y al pueblo un certificado de blancura. Ante la obvia imposibilidad de conseguirlo, opta -en el mejor de los casos- por permanecer al margen de las luchas populares, y en el peor, por sumarse a la prédica y a los grupos antinacionales, esto es, liberales conservadores (derecha liberal) o liberales progresistas (izquierda liberal). A lo largo del siglo 20 y lo que va del 21 siempre ha tomado partido por el bando equivocado, apoyando, por ejemplo, todos los golpes de Estado que se perpetraron contra gobiernos democráticos, por parte de facciones también liberales de las fuerzas armadas con el inapreciable apoyo y complicidad de esa misma clase media (o clasemierda para definirla con exactitud). Desde sus genes racistas europeos cuestionará toda manifestación de origen popular, "bárbara", diría Sarmiento. Y desde su atalaya izquierdista (socialistas, comunistas, radicales progre) saltará hacia el charco de la antipatria, no sin antes decir que lo hace porque "estamos en contra de la derecha (en realidad ellos forman parte de esa derecha, como idiotas inútiles), pero no podemos marchar junto con los Moyano y los D'Elía". Siempre hay un argumento (casi siempre la falta del certificado de blancura) para que la clase media termine del otro lado del mostrador nacional, donde la recibirán con los brazos abiertos, primero, y luego le patearán el trasero o la harán desaparecer, tras haber pulverizado a las verdaderas clases populares (yrigoyenistas, peronistas, etc.). De una manera u otra sigue confiando en sus propios verdugos. Y así sigue por la vida, en medio de sus recurrentes obscenidades. Y si se trata de hundir el cuchillo en este término, qué mejor que realizar un breve paneo por las actitudes del sector recientemente bautizado "el campo" por la prensa canalla, un muestrario, un cotillón con todos los ingredientes del fascismo que sigue anidando en los sectores medios, ya sean urbanos o rurales. Luego de veinte días tras la pantalla observando cómo los dueños de las tierras que regaló Roca con su millón de asesinatos, ahora en colaboración con pequeños productores (en realidad pequeños explotadores que mantienen en negro al 75 por ciento de los peones rurales o les pagan en blanco 600 pesos mensuales), luego de ese ejercicio de observación casi masoquista, decíamos, quedaron algunas perlas para proponer múltiples candidaturas al Nobel de la más transparente demostración de odio y desprecio por los valores nacionales y populares, en la voz y en las actitudes de aquellos que siempre ganan (más o menos, pero ganan) y que defecan en el país las heces contaminantes que han ingerido desde 1810, de la mano de Rivadavia, Domingo Faustino y Bartolomé, con el pasaporte visado luego por consecuentes seguidores como Aramburu, Rojas, Onganía, Lanusse, Videla, Martínez de Hoz, Alfonsín, Menem, De la Rúa y otros vendepatrias también fallecidos. No son pocos. Ese manual de obscenidades ha recogido durante estos días, para la posteridad y para todos lo hombres de buena voluntad que aun pueblan el suelo argentino, esta breve nómina de enormidades que el grueso de "la gente" vio y oyó por televisión, como para tomar nota y seguir sumando en contra de los partidarios de la colonia y su maldita clase media asociada: 1) Escribieron "Videla volvé". 2) Dijeron, de labios del vicepresidente de la Sociedad Rural (Bialcati) que "una cosa es un piquete blanco, como el nuestro, y otra muy distinta es un piquete de negros". 3) En un mundo que registra millones de personas hambrientas, volcaron leche, arrojaron naranjas, desperdiciaron todo tipo de alimentos. Pues bien, el gobierno podrá dialogar con ellos. Pero Dios no los olvidará tan fácilmente. Como broche, en otra de sus "puebladas" en la esquina de Santa Fe y Callao, los cien que golpean sus cacerolas de oro a favor del olor a bosta de la oligarquía y sus secuaces, en contra del peronismo y en pos de una nueva dictadura, posaron para las cámaras encabezados por un imberbe de 12 años, que alegremente saltaba al compás de la murga paqueta y entreguista, enfundado en una vistosa remera coloreada en el pecho con un irrefutable estampado. ENGLAND, decía...

lunes, 24 de marzo de 2008

VACAS O GORILAS

Ahora se llama "el campo", lo que antes se denominaba Oligarquía Ganadera. Si bien los miembros de la Federación Agraria, (no así los de la Sociedad Rural, Carbap o Coninagro) pueden reclamar cierta consideración como la pata pequeño-burguesa del sector, no es menos auténtico que juegan en su mismo equipo, hablan su mismo idioma y aspiran a ser como los dueños de la pelota en este deporte de explotar la tierra, que la mayoría nunca compró, esto es, viven desde antaño de arriba con lo que crece abajo, gracias a los buenos servicios de la Expedición al Desierto en el siglo 19, cuando el insigne general Julio A.Roca despojó de sus tierras a los aborígenes para repartirlas entre 400 familias que todavía nos revientan los cojones diciendo que son gente de campo, el motor del país agropecuario que somos (porque ellos no quisieron que fuéramos otra cosa) y otras estupideces afines que se pueden leer todavía en cualquier libro de historia nacional infectada con el virus de los ganadores de Caseros en 1852. Un país rico para pocos. Ahora siguen siendo pocos pero se hacen oír, obviamente porque la prensa vendida (toda) les hace de comparsa y hasta les festeja que se conviertan en piqueteros con camionetas de cien mil dólares. Nadie dice que impiden el tránsito a "la buena gente que quiere ir a trabajar", eso es para los piqueteros de cuarta, o sea, muchos de los excluídos por "gente del campo" como esta banda de vendepatrias escudados con botas y pañuelos de gaucho, con rastra y (si los dejan) también con boleadoras, para demostrar que conocen el olor de la bosta, como cuando desfilan en la Rural ante el aplauso de sus propios parientes terratenientes de la Recoleta. Esta buena gente ganó, gana y -esperemos que no gane alguna vez- más que ningún sector en la Argentina. Con o sin retenciones. Siempre ganan. Y entonces son campeones. De la indignidad, se entiende, porque cómo se calificaría a personas que en el tiempo en que vivimos son capaces de TIRAR AL RÍO UNA CAMIONADA DE PAPAS o de HACER RODAR HACIA LA BANQUINA TRES TONELADAS DE NARANJAS. Pudo vérselos por televisión muy conformes con esa contribución inapreciable para los millones que mueren de hambre en el mundo entero. Lo hicieron en Semana Santa, en el colmo de la blasfemia. Y dirán después que son cristianos. También dirán que son la grandeza del país, pero mantienen en negro al 40 por ciento de sus empleados (el millón 300 mil que realmente se embarra las alpargatas). Si para muestra basta un click de la historia, recordamos que a comienzos de 1946, al asumir Juan Domingo Perón su primera presidencia (tras aplastar en las urnas a los oligarcas y favorecedores locales y foráneos) su primera medida de gobierno fue aumentar en un porcentaje sideral el salario del peón rural, que era en ese momento el último orejón en el tarro del país ganadero, gobernado por lo que ahora denominan "el campo", una sarta de delincuentes que no sabe ni de qué color es el pasto, y a quienes ahora -cuando pretenden desabastecer de carne a la población- habría que aplicarles el efecto de aquel viejo graffitti provinciano de los '50: COMEREMOS VACAS O COMEREMOS GORILAS.

viernes, 22 de febrero de 2008

DEL BANCO AL CEMENTERIO

No pocos argentinos han sido sorprendidos en los últimos años por la astucia de un delincuente y por la complicidad de los bancos (o viceversa). A más de cuatro les vaciaron la cuenta sin decir agua va, y nadie -ni la Injusticia nacional- les devolvió un solo centavo. Pues bien, hay más informaciones para este boletín. Ahora resulta que por lo menos un banco, en este caso el HSBC, ha inaugurado una nueva modalidad para "favorecer" a sus clientes. Esto ocurrió el pasado 21 de febrero en horas (por lo menos tres) de la tarde. Como el sistema informático o telefónico (lo mismo da) falló, a la entidad de la sigla incomprensible (parece que ahora son chinos) no se le ocurrió mejor idea que explicar, luego de media hora de espera del cliente, que la cuenta de ese pobre cristiano (o judío o musulmán) estaba en ¡CERO! Imagínese, compatriota, la cara y las arterias de cualquier doña María enterándose de la noticia cuando sólo intentaba conocer su saldo o constatar que le habían acreditado un cheque. En lugar de hacer como siempre para ignorar al cliente, es decir, cortar la línea telefónica, o informar que hay un desperfecto o directamente dar los saldos del día anterior, pues no, "su cuenta número tanto, señor, suma cero pesos...). Y vaya a cantarle a Cavallo. O consiga que lo atienda el coordinador de call center Ignacio Navarro, quien le dirá muy seguro de sí que "todas las cuentas están en cero, no sólo la suya". Y luego le propondrá concurrir al día siguiente a la sucursal que le corresponde, o a un cajero automático, para comprobar que no le han robado su dinero. El banco HSBC se fusionó, o directamente compró la Banca Nazionale del Lavoro hace un tiempo, e hizo añicos las pocas ventajas que esa casa bancaria otorgaba a sus clientes. No dejó nada en pie. Ni empleados, ni atención telefónica las 24 horas del día ni la posibilidad de depositar cheques o pagar una liquidación por ventanilla. Nada de nada. Arréglese como pueda. Y si usted es titular de una cuenta sueldo, esto es, lo metieron ahí sin avisarle, pues jódase también. Total, esta denuncia no será levantada por los medios de difusión, que sólo hablan de corrupción cuando aparece involucrado un funcionario de gobierno, y jamás se preocupan por averiguar qué empresario le pagó la coima (*). Caerá en saco roto. No importa. Pero sí importa que más de cuatro en esta red se enteren de que una señora desesperada, el 21 de febrero, vio subir su tensión arterial hasta 24 y ahora deberá ser intervenida quirúrgicamente por una obstrucción coronaria. Todo por el chiste del HSBC, que seguramente ni le pedirá disculpas, aunque sea cliente. Alguien dijo alguna vez que era más noble fundir un banco que fundarlo. Este es el caso. Eso sí, averigüe primero qué demonios quiere decir la sigla en cuestión ¿Acaso Hay Siempre Bancos Corruptos. Y...sí. Y seguirá habiendo mientras esos mismos bancos cuenten con la complicidad de los medios de comunicación, (*) esos que hablan del caso Skanska pero no dicen que los principales involucrados en la estafa son los dos máximos accionistas del diario La Nación, MATILDE Y ALEJANDRO SAGUIER, procesados (ojo, no imputados) por evasión agravada y posesión de una empresa en paraíso fiscal de las Islas Vírgenes. Esos mismos medios que borraron en diez horas la denuncia del diputado Héctor Recalde, quien hizo público con prueba de cámara oculta, que la Cámara de Empresarios ticketeros (canasta y restaurantes) le había ofrecido 20 millones de dólares por cajonear una ley. Recalde denunció, los medios desinformaron, pero la ley fue aprobada a mano alzada. Y hoy millones de trabajadores consiguieron que los ticketes basura estén incluídos en sus salarios. Ah, el empresario coimero, ese que nunca más apareció en televisión, ni en radio ni en los diarios, se llama SANTIAGO LYNCH ¿No le suena? ¿Tampoco el HSBC?

lunes, 4 de febrero de 2008

MISERABLES

La primera vez dudan y miran alrededor. Esperan que otro se mande primero. La segunda, sólo se fijan si hay un guardia cerca. Enseguida advierten que los guardias miran hacia arriba. Pasan la primera vez y también la segunda. La tercera es como que corresponde, nos lo merecemos. Entonces le cuentan la hazaña a todos sus conocidos. Son profesionales de corbata, empleados con look modernista, amas de casa que viajan a la peluquería o al dentista. En fin, la fauna que suele compartir (a regañadientes) los atestados subterráneos con todo tipo de laburantes (o desocupados). Los mismos que, cada vez que hay paro en una línea, o el convoy se detiene por cualquier causa, no dudan en pedir "la cabeza de los cabezas que no quieren trabajar, que ganan como 10 mil pesos -dijo radio 10- que nos hacen llegar tarde a todas partes a los que les pagamos el sueldo con nuestra plata (sic)". Bueno, esos. Cada vez que la puertita contigua a los molinetes queda abierta ADREDE para que el público se ahorre el viaje (y acaso para que sea más benévolo un día de paro), esos, los de la clasemierda que vota a Macri para que limpie (en todo sentido) la ciudad mientras aceptan que los esquilme desde el minuto uno.com, esos, se ahorran los 90 centavos. Es su revolucionario coraje de cada tarde. Su MISERABLE manera de vivir de arriba, porque jamás abrirían la puertita por cuenta propia. Como en todas las demás cosas.

jueves, 27 de diciembre de 2007

COLORADO EL 7

Aunque en la jerga quinielera de los sueños, el loco es el 22, en el idioma de nuestro fútbol siempre será el 7. Así, los más endiablados gambeteadores, los habilidosos más pintorescos, los creativos más inesperados, lucieron ese número en su espalda. Hoy ya no existen más 'wines' y entonces cualquier discípulo de Garrincha puede llevar con orgullo el 22, el 47 y hasta el 98. Sin embargo, la historia y la nostalgia nos devuelven el 7 bravo de René Houseman, el de Orestes Osmar Corbatta y, en este caso puntual, el de RAÚL EMILIO BERNAO, un loco idolatrado por los hinchas de Independiente como él, que era capaz de desparramar a cinco tipos en medio metro cuadrado. Sus piernas largas y su cintura aparentemente dura enloquecieron también a un brillante marcador de punta como Silvio Marzolini (el mejor del mundo en su puesto, allá por el 66), quien jamás pudo encontrarle la vuelta. Bernao nació en Avellaneda en 1941, debutó en primera en el 62, jugó 252 partidos y señaló 41 goles. Fue campeón local en 63-67-70 y de la Libertadores de América 64-65. Una noche mágica de aquel 1964, cuando Independiente inauguró una nueva iluminación de su estadio, Bernao escribió su obra más impecable y la multitud gozó con su arte en plenitud, mientras el equipo destrozaba al Santos de Pelé, con Pelé. Esa noche se vio la mejor versión del repertorio del genial puntero derecho, el elegido: ese que la llevaba atada, la descosía, la hacía de papel, la dejaba chiquita y la devolvía bien redonda para que cualquiera la embocara en el estruendo de la ovación. (A la memoria de Raúl Emilio Bernao, fallecido ayer). Fragmento extraído del libro UN GRITO DE CORAZÓN, de Enrique Martín, publicado por Editorial Dunken en enero de 2007.

martes, 11 de diciembre de 2007

ESE HOMBRE QUE SE VA

Ese hombre que se va, llegó al poder como virtual títere de su antecesor, según los opinadores de ocasión. Cuando se hizo cargo del desastre, la pobreza era del 55% y hoy no llega al 15%. Ese hombre que se va, encontró un país con un 25% de desempleo y lo deja con un 8 %. Mientras trataba de hacer pie, había en el Banco Central apenas 11.000 millones de dólares; hoy hay 46.000. Ese hombre que se va hizo crecer al país a un ritmo del 9 por ciento anual sin pedir préstamos y demostró que la fábula neoliberal se podía igualar numéricamente sin hipotecar la Nación. En lugar de mendigar, pagó las deudas exigibles, desconoció las otras y siguió creciendo. Ese hombre que se va consiguió que el Congreso anulara las oprobiosas leyes de Punto Final y Obediencia Debida (debidas a la cobardía de un ex presidente) y los Indultos (debidos al oportunismo de otro ex). Mandó a la cárcel a aquellos que la cobardía y el oportunismo cubrieron de impunidad. Ese hombre que se va logró que la Corte Suprema de Justicia esté hoy conformada por decentes y no por delincuentes, elegidos como corresponde y no por su dedo. También supo plantarse ante las corporaciones de vendepatrias y coimeros, rurales y urbanos, y dijo con todas las letras algo que todos saben y nadie denuncia: el primer opositor está en la empresa periodística, escrita, radial y televisiva. Ese hombre que se va fue acusado de autoritario y agresivo sólo por levantar el tono de voz o por no atender a periodistas dependientes, en un país donde se arrojaban al mar o al río ciudadanos vivos (maniatados y drogados) desde aviones militares, un país donde se torturaba a mujeres embarazadas y se robaban bebés. Cuando tuvo que defender la soberanía, lo hizo, pese al dolor que genera siempre cualquier conflicto entre hermanos. Ese hombre que se va aumentó los sueldos y las jubilaciones que sus antecesores congelaban o reducían. Dejó de lado las relaciones carnales con el demonio y prefirió abrazar con cariño a los verdaderos iguales por origen y destino. Ese hombre que se va mandó ALCArajo un instrumento de dominación imperial y apostó todas las fichas a una herramienta común sudamericana. Pese a su condición de católico, no toleró la bravuconada de un obispo castrense y lo sacó de la cancha sin pedir permiso al dueño de la pelota. Ese hombre que se va no dividió a los trabajadores y siempre escuchó sus reclamos, un gesto heredado de su viejo mentor en las sombras, a quien se cuidó muy bien de citar o mencionar gratuitamente. Y sí, hay inseguridad, por supuesto. Para que disminuya, la educación deberá mejorar sus contenidos, capacitar a sus maestros y exigir como corresponde a los alumnos y a sus padres. No todo se arregla con dinero. Son las deudas no saldadas en cuatro años y medio por alguien que encontró un país arruinado y lo deja con el noventa por ciento de los indicadores hacia arriba. El que cambió el peor de los pesimismos por una esperanza palpable. Ese hombre, el que se va, entró en la Casa Rosada con el 22% de los votos y sale con el 45%. Era un desconocido y hoy goza de un 65% de popularidad. Ese hombre que se va puede considerarse, sin dudas, como EL MEJOR PRESIDENTE ARGENTINO DESDE LA MUERTE DE JUAN DOMINGO PERÓN. No todos lo merecimos.

viernes, 2 de noviembre de 2007

LADRIDOS A LA LUNA

Mi sobrino Mariano preguntó a los cinco años si los chicos muertos jugaban a la pelota con la Luna. Talvez sí, pensé. Yo tenía cuatro cuando quise saber quién era Laika, cuyo nombre bailaba de boca en boca de familiares y vecinos en aquella lejana primavera de 1957. Hace medio siglo, me dijeron que Laika, la perrita del satélite soviético "ya estaba fuera de este mundo, pero seguía con vida". Talvez no, pensé, en mi primera sospecha relacionada con la objetividad de la prensa. Ha pasado mucho tiempo, y la carrera por la conquista del espacio, librada entre insensibles/estúpidos estadounidenses e insensibles/estúpidos ahora ex comunistas, ha aportado muy poco bienestar a la humanidad, a un costo sideral digno de mejores causas, sin duda. El Sputnik I había viajado hacia el infinito un mes antes de aquella pregunta infantil en pleno barrio Cafferata, a la luz de un lánguido farolito callejero, encendido también al cohete, a la seis de la tarde porteña y primaveral. Habría después Apolos y alunizajes; accidentes, muertos y despilfarro, pero ningún ganador como para descorchar sidra en homenaje a un mejoramiento en las condiciones de vida aquí abajo. La ceguera de los imperios sólo ha generado sangre y luto, injusticias y depredación. Todavía hoy serruchan diariamente el árbol de la vida, especialmente la de los más desprotegidos. Tienen licencia para contaminar, para mentir y para matar. No les importa nada más que el lucro. No tienen ideales sino intereses, no tienen amigos sino socios de ocasión. Les importa únicamente la libertad del zorro en el gallinero y se cuidan mucho de mencionar la palabra Justicia. Mañana, 3 de noviembre, se cumplirá medio siglo de aquella incalificable decisión modernista, la de jugar con la vida de una criatura, un ser vivo al fin, indefenso, vulnerable, incapaz de entender ni de justificar, condenado a un sufrimiento cuya magnitud jamás conoceremos. Acaso su alma esté hoy todavía orbitando sobre un mundo incomprensible, ajeno y presuntuoso. O quizás Laika esté ahora más cerca de Dios ladrándole a la Luna, y a una banda de delincuentes con carnet que nunca merecerán el olvido de los hombres bien nacidos, ni la paz de los sepulcros. Y lo más importante: No tendrán jamás el perdón de los perros.

ARROZ TIBIO

Paul Tibbets falleció ayer a los 92 años en su casa de Columbus, Ohio, Estados Unidos. El hombre tenía 30 cuando piloteó el avión B-29 (bautizado por él mismo como "Enola Gay", en homenaje a su madre). Esa aeronave lanzó la bomba de plutonio que destruyó por completo la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y mató instantáneamente a más de 85.000 personas. Otras decenas de miles morirían con el correr de los años por los efectos devastadores de ese ataque, el más cruel, abyecto e inmoral, lanzado contra civiles a lo largo de la historia de la humanidad. Por su frialdad, premeditación y mayúscula alevosía.//
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Paul Tibbets. Todas las historias que no fueron caben en tu nombre. Una vida sin fe y otra consagrada. Una bolsa con juguetes y un cabello lacio adolescente, cepillado frente al espejo que devuelve certeza y movimiento. Las oportunidades perdidas y el aliento recobrado tras el breve asalto de la timidez. Las campanas de bronce llamando a sosiego, a la dicha, a la hora de tomar el tiempo por el cuello. Un camino sinuoso y bifurcado, plagado de verdes y de dudas. El color del azar brillando loco, imprevisto, efímero. Las caderas y los ojos. La mariposa del amor en el estómago. La paciencia y el fruto del esfuerzo. El arroz tibio y las sonrisas. Un mundo mecánico y altivo. La velocidad del tren, de la imagen, del viaje compartido. La quietud de las flores enlazadas y el severo sable terminal. El dolor, el odio, la sangre y el olvido. El miedo y el asombro, el retrato y el orgasmo, el agua fluyendo. La eternidad del cielo, del aire y de la luz, el fuego del sol, y hasta la muerte vital que nos robaste, Paul Tibbets, adonde quiera que estés, ahora, hoy, que sea lejos.

miércoles, 31 de octubre de 2007

GRANDEZAS Y REBAÑOS

Hace hoy exactamente tres años estaba en Montevideo. Aquel domingo en que el Frente Amplio uruguayo llegó al gobierno nacional después de 33 años de lucha. Tabaré Vázquez necesitaba el 50 por ciento de los votos para evitar un ballotage que le podía ser desfavorable como en una ocasión anterior. El Partido Colorado y el Blanco tendrían otra vez la llave para impedirle una vez más el acceso al poder uniendo sus ideologías liberales y atrasadas en pos de mantener al país en el siglo XIX. El acto eleccionario tenía sólo dos contrincantes fuertes: el propio Tabaré y el caudillo blanco Jorge Larrañaga. Y los votos se contaron minuciosa y escrupulosamente. Tanto a tanto. Cuando el boca de urna entró en acción, Vázquez llevaba una mínima ventaja, que mantuvo hasta tres horas después de iniciada la información con datos oficiales. Yo había viajado a Montevideo con mis tres amigos uruguayos frenteamplistas y participé "de afuera" en la vibrante jornada democrática. Aproximadamente a las 22, seguía congelado frente a un televisor en la terminal de ómnibus de Tres Cruces. En el ángulo inferior derecho del aparato, el cómputo mostraba a Tabaré con un 50.4 por ciento de los votos, mucho menos que un punto de ventaja, y con un 20 por ciento de las mesas por escrutarse. En ese momento, emergió inesperadamente ante todo el país, por cadena nacional, la imagen de Larrañaga. Y a continuación sus breves palabras reconociendo el triunfo de su rival, la propia derrota blanca y el fin de un período político bipartidista iniciado 170 años antes. Su gesto seguro, su mano tendida y su felicitación quedó grabada en mi memoria. Y reapareció el lunes pasado en Buenos Aires, cerca de la una de la madrugada. Una señora perdía la elección presidencial por 25 puntos frente a un rival que redondeaba el 44 por ciento de los votos y sólo necesitaba el 40 para ganar sin ballotage. La señora, muy enojada, y dirigiéndose a su electorado, prestado por los dueños del dinero y por la clase media más reaccionaria de América Latina, dijo que no aceptaría ningún resultado hasta que... los diarios estuvieran en la calle. Esos diarios, que la habían apoyado en forma casi masiva durante toda la campaña, no la esperaron pero se sometieron a su falta de grandeza, a su rastrera modalidad de hacer política cuando los sufragios no alcanzan. Esa señora, pintada para una guerra que no supo librar con armas nobles, parece haberse convertido (o eso cree) en la líder de una multitud minoritaria de pequeñosburgueses llenos del odio que les transmitieron sus padres y la escuela durante años y años de decadencia argentina. La portavoz de la subestimación y el desprecio hacia las clases populares. El domingo contó con el voto de ese rebaño de imbéciles que tres meses antes había elegido a un sospechoso empresario en un comicio para intendente, un rebaño que no quiso escuchar cuando ella misma calificó de "inmoral" al candidato, y entonces optó por transferir su propia inmoralidad para perder en el cuarto oscuro. Esa señora y ese señor, son los representantes actuales más fieles y acabados de la ideología antinacional, liberal, entreguista y colonial que -salvo honrosas excepciones- gobierna nuestro país desde 1853. Algo parecido a los colorados y blancos uruguayos, aunque sin el mínimo de dignidad que hace hoy tres años ofreció desde el televisor la voz de un político equivocado, pero decente.

martes, 16 de octubre de 2007

EL DÍA EN QUE LOS SERES FUERON HUMANOS

"Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que marchaba hacia la Plaza de Mayo. Ví, reconocí y amé a los miles que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar a sus millones de caras concretas. Y no bien las conocieron, les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista. Decidí entonces, con mis hechos y mis palabras, declarar públicamente mi adhesión al movimiento, y respaldarla con mi prestigio intelectual, que ya era mucho en el país. Eso me valió el repudio de los intelectuales que no lo hicieron, y que declaron finalmente mi proscripción intelectual".
La inquisición liberal instaurada por la denominada "revolución libertadora" de 1955 condenó durante décadas al autor del párrafo anterior, Leopoldo Marechal, uno de los mejores escritores argentinos del siglo XX, culpable de adherir al peronismo desde aquel lejano día del recuerdo, el 17 de octubre de 1945. Acaso (¿y por qué no?) el día más importante en la vida argentina, junto con el 25 de mayo de 1810 y el 9 de julio de 1816: el día en que millones de compatriotas, seres de carne y hueso, se convirtieron finalmente en humanos, a los ojos de otros argentinos que los habían ignorado hasta ese momento, y que desde ese momento los odiarían con el rencor más cruel y desalmado que registra la historia de nuestro país. Ese día, nacería también, la última e inacabable etapa de la clásica antinomia que ha acompañado el devenir del país: pensamiento liberal vs. pensamiento nacional.
El último tramo en que los nacionales gobernaron en la Argentina remite al decenio 1945-55 (con un breve sobrevuelo entre 1973 y 1974). De esos años podemos recordar, por ejemplo: que los trabajadores accedieron al 50 por ciento de la riqueza producida en nuestras tierras, un número que no alcanzó ningún país del mundo desde la post-guerra; que se organizaron en sindicatos fuertes y obtuvieron cientos de conquistas sociales y laborales, más avanzadas que en Europa y que en todos los países de Latinoamérica. Cientos de miles de marginados accedieron a la alimentación completa, a la salud y a la educación, y finalmente pudieron criar hijos que los superarían en posibilidades hasta conformar una enorme clase media que -lamentablemente- terminaría traicionando a Juan y a Eva Perón, sus hacedores en materia de movilidad social inédita y nunca agradecida, aunque sí aprovechada. El país siguió siendo el granero del mundo pero se industrializó en todos los niveles, hasta en la construcción de aviones; la Argentina rompió con el Fondo Monetario y no tenía deuda externa el 16 de setiembre de 1955, el día del derrocamiento de un gobierno que había surgido de las urnas en 1946, revalidado en 1951 sin proscripciones ni fraudes. Ese gobierno que había instaurado en 1949 la Constitución más progresista de América Latina, con plenos derechos para todos sus habitantes, voto femenino, divorcio vincular, libertad de cátedra y uso de la tierra con fines sociales y solidarios. Cientos de hospitales, miles de kilómetros de rutas, plantas petroquímicas, cobertura previsional total. La política puesta en función del bienestar de TODOS los habitantes. Pero el odio pudo más. La Armada bombardeó la Plaza de Mayo con diez kilos de toneladas de explosivos y mató a 300 inocentes, protagonizando otro hecho inédito en la historia: fuerzas armadas de un país asesinando a sus propios compatriotas. Nadie dio la cara, nadie fue juzgado, nadie fue preso. Sólo silencio y oprobio. Y una enorme magnificación de los hechos de la resistencia, entre ellos la desesperada quema de algunas iglesias, como represalia desmedida a la actuación de la cúpula católica al frente de los golpistas, que tres meses después erigirían en el país una nueva dictadura, apoyada también por la oligarquía, la clase media, los intelectuales, los partidos "democráticos" conservadores, radical, socialista y comunista, todos con la bendición de aquella cúpula y el obvio patrocinio de la embajada de los Estados Unidos, es decir, todos aquellos derrotados por Perón cuando conformaron la denominada Unión Democrática en 1946. No habían aprendido nada. Sólo los movía el odio de clase y la ignorancia.
Hubo también fusilamientos, torturas y asesinatos jamás esclarecidos; persecución de delegados sindicales, obreros y militantes de base. Sin juicio, sin culpables. Sólo silencio y oprobio.
El decreto 4161 del 5 de marzo de 1956 pretendió prohibir al peronismo en todas sus formas y expresiones. "Se considerará -decía en uno de sus artículos- especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronistas, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", "justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronistas" y "Evita Capitana", los discursos del presidente depuesto y de su esposa, las fechas exaltadas por el régimen depuesto".
Una de esas fechas es el 17 de octubre. Mañana, en otro aniversario, recordaremos cómo los "libertadores" destruyeron hospitales y comedores infantiles, bibliotecas, centro de capacitación, escuelas artesanales. Todo para nada. Dieciocho años depués, Perón estaría nuevamente en el poder mediante el voto popular, única herramienta que utilizó para legitimar su poder y para consolidar el más estrecho vínculo que gobernante alguno haya tenido jamás con el pueblo de estas tierras.
Marechal también le escribió a ese 17 que vivió de cerca y recordó por siempre. Este soneto del autor de "Adán Buenosayres" evoca con nostalgia aquella gesta. Quien quiera oir, que oiga.

Era el pueblo de Mayo quien sufría,
no ya el rigor de un odio forastero,
sino la vergonzoza tiranía
del olvido, la incuria y el dinero.

El mismo pueblo que ganara un día
su libertad al filo del acero
tanteaba el porvenir, y en su agonía
le hablaban sólo el Río y el Pampero.

De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡ era en octubre y parecía mayo ! ),
y conquistó sus nuevas primaveras.

El mismo pueblo fue, y otra victoria.
Y, como ayer, enamoró a la Gloria,
¡ Y Juan y Eva Perón fueron banderas !

sábado, 6 de octubre de 2007

DESDE LA HISTÓRICA ALTURA

La melena y la barba oscura, los ojos y la expresión. El poder del símbolo es infinito. La imagen del hombre desnudo de tiempo, yacente y al natural, también lo es. Hemos conocido en distintos países a no pocos jóvenes que ignoran la historia de Jesucristo pero lucen un crucifijo pendiendo de sus cuellos. Jóvenes que suelen provenir de familias no creyentes o practicantes de otras religiones ¿Qué les fascina de la presencia del Cristo en la cruz? ¿Qué les lleva a plantarse en el pecho esa imagen que a escala representa el sufrimiento esculpido en la cara de un hombre? Es difícil contestar a los interrogantes. También resulta complicado lanzar una hipótesis concreta sobre la multiplicación del último rostro de Ernesto Guevara fotografiado en su lecho de muerte en La Higuera hace cuarenta años (el 9 de octubre). Ese símbolo -que también puede rezumar pena, hondura y poesía- es el mismo que millares de jóvenes de todas las razas, credos y nacionalidades reproducen sin pausa, sin rubor (¡hasta los estadounidenses!) y con singular persistencia en sus cuerpos tatuados, en sus coloridas remeras, en los posters que tapizan sus habitaciones. Allí, acaso algunas noches, sueñen despiertos con el hombre a secas, el hombre puro, despojado, noble, casi desnudo, digno y dignificado. Muchos pechos y muchos muros albergan simultáneamente los dos símbolos, las dos imágenes, similares preguntas y tal vez una coincidencia: la emoción de sentirse protegidos, pequeños y gigantes -en la lágrima o en la oración- al apagar la luz de toda incertidumbre con la confianza de poder encenderla nuevamente en el utópico milagro de cada amanecer. Con perdón de Freud y de la Santa Iglesia. Amén. (Del libro "Escenarios", de Enrique Martín).

miércoles, 26 de septiembre de 2007

HOMENAJE A LA INTELIGENCIA

A 130 años de su nacimiento y a 45 de su muerte, el escritor alemán HERMANN HESSE nos sigue sorprendiendo con su inteligencia adelantada a los tiempos, y al margen de declaraciones políticamente correctas, ramplonerías, cursilerías, alcahueterías y toda clase de artilugios con que suelen valerse los intelectuales de todas las épocas para nadar bajo el sol de los poderosos. Pues Hesse nunca lo hizo e igual fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1946, a favor de sus excelentes obras, cuya breve antología incluye Demian, El Lobo Estepario, Siddharta y Juego de Abalorios, entre otras. El Hesse pensador dejó también un puñado de ideas fuerza que vale la pena recordar, antes del desayuno y después de la cena.
"Lo que siempre he odiado, detestado y maldecido por sobre todas las cosas es esa complacencia, esa salubridad y confort, ese optimismo cuidadosamente preservado de las clases medias, ese caldo gordo y próspero de la mediocridad".

"El burgués no atesora nada más que el sí mismo. Y a costa de intensidad alcanza su propia preservación y seguridad. Su cosecha es una mente tranquila, que prefiere a la posibilidad de ser poseído por Dios, como prefiere el confort al placer, la conveniencia a la libertad, y una temperatura agradable al ardiente y mortífero fuego interior".

"Puedo vivir toda una vida sin Iglesia, pero no puedo vivir un solo minuto sin Dios".

"La felicidad no está en las personas que poseen belleza, sino en aquellas que saben apreciar y amar esa belleza".

martes, 4 de septiembre de 2007

Y UN DÍA ...LAS MUJERES FUERON PERSONAS

Y un día, en nuestro país, las mujeres fueron personas. Todas las mujeres. Las ricas y las pobres, las de clase media y las obreras. Todas. Ese día, el 9 de septiembre de 1947, hace apenas 60 años, una sola mujer lo hizo por y para todas ellas. Hasta por aquellas que la odiaban y que no mucho después gritarían ¡Viva el cáncer! como prueba irrefutable de una perversidad mucho más grande que su género, cuando quien las había consagrado humanas comenzaba a evaporarse a los 33 años para convertirse en el mito que, desde ese momento y acaso para siempre, les arruinaría el sueño (a las del graffitti, anónimo, por supuesto), ya que no el bolsillo. Ese día tan lejano, las mujeres argentinas obtuvieron mediante la ley 13010 el derecho a votar, aplastando con la fuerza de una sola vagina bien nacida el oprobio de la ley Saénz Peña, que los libros de Mitre insisten en llamar "del voto universal, secreto y obligatorio". Universal pero sin mujeres, como le gustaba a Bartolo, el padre de la historia oficial, liberal, colonial y entreguista. Hubiera entregado a su mujer también, ya que tampoco la consideraba un par sino una carga o un adorno. Pues bien, Evita, pese a todo y contra aquellas y éstas, todas pueden hoy votar a favor y en contra. Expresarse, opinar, disentir, militar y también abstenerse. También algunas pueden seguir odiándote y darte la espalda en el cuarto oscuro que les aclaraste para que pudieran ver la luz de la justicia en serio, la justicia social, la soberanía política y la independencia económica que nunca quisieron para tu Argentina. Pero no son ni fueron todas, Eva. No. Y las que no entienden nada hoy, talvez serán millones mañana. Como sea y adonde sea, sabrán que sin tu coraje, todavía serían "universales", pero no mujeres.
A tu valentía, en este aniversario, los versos de Cátulo Castillo:

Nos miras desde el fondo de un retrato/ con tu fija expresión de dama antigua/sonriente y grácil, con la mano exigua/ que enlaza el brazo fuerte, con recato/ ¡Todo era una ilusión!... y en el boato/ de tu traje de fiesta se santigua/ otra mano de adiós, con esa ambigua/ pálida ausencia que pintó el retrato/ ¡Cómo eras de feliz!...con una aureola/ de amor y de piedad, te arqueabas, mimbre/ que desgajó la furia de la ola/ Y te desdibujaste, dulce y sola/cuando la muerte, silenciosa urdimbre/ te hizo escuchar su vieja caracola...